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Veamos a nuestra afirmación de ejemplo, “Soy confidente y exitoso”. Como ya hemos descubierto, decir estas palabras una y otra vez no va a ayudarnos a sentirnos confidentes. Pero, solo por un momento, cerrá tus ojos, concéntrate en tus pensamientos, respirá lentamente, y mírate a vos mismo en una situación en donde te falte confianza. Ahora, cambiá la imagen: mírate de pie, en donde la gente te pide consejos y te admira; estas a cargo de la situación, sabés lo que tenés que hacer, te sentís confidente y eso se siente bien. Disfrutá lo que es sentirte bien. Ahora, cada vez que repitas esta afirmación, “Soy confidente y exitoso“, evoca de nuevo a esos sentimientos, levantá la cabeza y sentí esa confianza.

Para muchos de nosotros, hay otro obstáculo que impide que las afirmaciones sean exitosas. Esto se da cuando escuchamos una pequeña voz que está contradiciendo constantemente cada afirmación positiva que hacemos. Si afirmamos “Soy rico”, esta pequeña voz va a responder instantáneamente: “Pero tu cuenta bancaria esta en cero!” Esta contradicción nos crea un conflicto por dentro, no permitiendo ningún sentimiento positivo, y cancelando efectivamente la afirmación.

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Hay una buena manera de superar esta crítica interior y es no dándole la oportunidad de contradecirnos. Por lo que en lugar de decir “Soy rico”, cambiamos las palabras de la afirmación a: “¿No sería maravilloso que fuese rico?” Ahora, esto no solo nos permite ver que tan maravilloso podría ser, sino que también hace que sea más fácil tener esos sentimientos positivos que necesitamos para hacer afirmaciones efectivas. Nuestra autocrítica interna no tiene ninguna oportunidad de discutir contra esto!

Cambiar nuestros pensamientos negativos en positivos a través de afirmaciones no va a pasar de la noche a la mañana. Pero, si podemos elegir evocar sentimientos alegres, ya sea visualizándolos o cambiando las palabras que usamos, vamos a tener el poder de cambiar nuestras vidas a través de afirmaciones efectivas.