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Cada vez que leo y estudio con mayor profundidad a Ken Wilber me doy cuenta de que en su “sistema integral” toda metafísica y filosofía auténtica es imposible, dado que su sistema responde a un tipo de pensamiento que en el fondo es una mezcla de fenomenología y positivismo. En todo caso, su “sistema integral” que propone incluir e interrelacionar las verdades de las grandes tradiciones de pensamiento de occidente y oriente deja de lado una de las tradiciones más suculentas de ambos hemisferios planetarios: la filosofía y la metafísica. En verdad, no es muy integral que digamos. Y curiosamente se lo llama “el filósofo de la conciencia”. Veamos el siguiente video y comentémoslo.


Recordemos, antes de proseguir, que el positivismo del siglo XIX plantea una dualidad entre filosofía y ciencias bajo la cual culturalmente vivimos, y la cual debe ser profundamente revisada. Aristóteles proponía que el conocimiento científico era un conocimiento cierto por la causas, es decir, un conocimiento verdadero de algo en función de sus causas. Se refiere, por supuesto y con primacía, al conocimiento intelectual, propio de la filosofía y de la metafísica. Conociento cierto y no conjetural. Este tipo de conocimiento es absolutamente compatible con el conocimiento probable o conjetural de las ciencias positivas que nacen en el siglo XIX. De este modo, por un lado existe todo un ámbito de conocimiento certero e intelectual, por las causas, llamado filosófico o metafísico. Por otro, existe todo un ámbito del conocimiento probable o conjetural llamado de las ciencias positivas. Ambos pueden convivir en armonía, pero parece que no para Ken Wilber.

Así, tenemos dos ámbitos de conocimiento compatibles entre sí:
1) Filosófico o metafísico: Se llega a verdades con certeza y se busca las causas últimas de lo conocido.
2) De las ciencias positivas: Se llega a un conocimiento no certero sino conjetural o probabilístico. En todo caso se buscan causas inmediatas, no últimas.

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Uno de los problemas del positivismo, contradictorio desde su mismo planteo, consiste en que si nos adherimos a rajatabla a su planteo, la metafísica y la filosofía quedan afuera de cualquier tipo de conocimiento válido. No son una especie de conocimiento que deba admitirse. Wilber parece abonar esta línea. La filosofía, sin embargo, admite un conocimiento de tipo científico positivista. Esto significa que la filosofía valida al conocimiento científico pero no al conocimiento científico positivista donde toda metafísica es imposible y carece de sentido. Veamos.

Ken Wilber plantea en el video que hay “tres alas” dentro del conocimiento científico:

1) Paradigma y Prescripción: Se debe hacer un experiemento para verificar un hecho, llegar a una experiencia o lograr una “iluminación”. La atribuye a Thomas Khun.
2) Empirismo: Dice que hay que tener una experiencia para tener un conocimiento válido.
3) Confirmación: La atribuye a Popper con su concepto de falsabilidad.

En el minuto 4:15 dice: “estas tres vertientes científicas pueden ser aplicadas a cualquier ámbito de conocimiento”. Es decir, muestra allí la pretención positivista de llegar su metodología fuera del campo de las ciencias naturales hasta llegar al mismo conocimiento filosófico. Cuando la ciencia se ocupa de los objetos de las ciencias naturales le llama “ciencia estrecha”. Cuando, en cambio, se ocupa de objetos de estudio que propiamente caen dentro del campo de estudio de la filosofía le llama “ciencia profunda”. Estas últimas citas se aprecian al final del video.

En el minuto 5:00 dice “yo simplemente aplico estas tres vertientes de la ciencia a cualquier forma de conocimiento”. Esto vuelve a comprobar el punto anterior.

En el minuto 6:02 dice “lo mismo sucede con el conocimiento místico y contemplativo: no está ahí afuera pero cumple con estas tres vertientes”. Aquí claramente manifiesta la violación metodológica positivista que utiliza su metodo originalmente ideado para la ciencias naturales para alcanzar un objeto de estudio que cae claramente fuera de ese campo de estudio.

En el minuto 6:48 parece asociar al conocimiento contemplativo e intelectual (metafísico) con un cierto tipo de “dogma”. “Eso es dogma”, dice. Esto es claramente positivista donde la metafìsica y la filosofìa carecen de sentido, son dogma.

En el minuto 7:40 dice “Y esto podría ser un resumen de lo que hace la metodología integral. Por eso nos permite probar la existencia de fenómenos en el (cuadrante) superior derecho, el inferior derecho, etc., y entonces unirlos en formar que comienzan a tener sentido.” Aquí finalmente muestra nuevamente sus dientes positivistas.

El problema de este planteo radica en una confusiòn entre el conocimiento intelectual y el experiencial. Reduce el segundo al primero queriendo hacer “ciencia positiva” de objetos que no son de las ciencias naturales. Confunde objetos de estudio, métodos gnoseológicos de estudio y validez del conocimiento haciendo de todo un gran engrudo “integral” que de integral tiene poco y donde el supuesto “filósofo de la conciencia” no es más que un “científico positivista de la conciencia”.

Espero sus comentarios.