Enlaces patrocinados:

Al conversar sobre un conflicto cualquiera, durante la mayor parte del tiempo se está trabajando sobre uno mismo. No importa cuán bien inicie la conversación interpersonal, necesitarás hacerte cargo de tí mismo, de tus propósitos y tu energía emocional. Respira y concéntrate para darte cuenta cuándo te estás yendo del tema. Ahí es donde recae tu poder. El elegir estar calmado y centrado ayudará a que tu interlocutor esté más tranquilo también.

A continuación te presentaremos una serie de pasos para que cualquier conversación o discusión que tengas resulte exitosa.

PASO 1: Investigación.
Cultiva una actitud de descubrimiento y curiosidad, de expansión conciente. Pretende no saber nada (es que, en verdad no sabes) e intenta aprender e intuir lo más posible acerca de tu interlocutor y su punto de vista (su interpretación de la realidad). Imagina que estás conociendo a un visitante de otro planeta, y descubre cómo se ven las cosas desde ese planteo, cómo ciertas acciones afectan al otro planeta y cuáles son los valores y prioridades allí. Si tu interlocutor realmente fuera de otro planeta, estarías mirando su lenguaje corporal e interpretándolo. Así que haz lo mismo en esta situación. Y descubre ¿qué quiere realmente? y ¿qué cosas no está diciendo?

Comunicar y conversar

Deja hablar a tu interlocutor hasta que termine para conocerlo. No lo interrumpas excepto para reconocer. Y recuerda que cualquier cosa que oigas no debes tomarlo personalmente. Él no está hablando realmente de ti. Intenta aprender tanto como puedas de esta fase de la conversación, ya vendrá tu turno así que no apresures las cosas.

PASO 2: Reconocimiento.
Reconocer significa demostrar que has escuchado y comprendido, es un claro signo de actitud de liderazgo. Intenta entender a la otra persona tan bien que puedas argumentar como él o ella. Luego hazlo. Explícale nuevamente lo que tú crees que es lo que él o ella está buscando. Supón sus esperanzas y honra su posición. Él no cambiará a menos que veas dónde él está parado. Luego, puede ser que lo haga, pero no hay garantía de ello. A veces somos nuestro peor enemigo.

Enlaces patrocinados:

Reconoce todo lo que puedas y dá el ejemplo. Por ejemplo, si en una pelea con un amigo yo digo: “Me he dado cuenta de que estoy a la defensiva, y creo que es porque tu voz ha subido de tono y suenas enojado. Simplemente quiero resolver esta situación, no estoy tratando de hacerte cambiar de opinión sino ayudándote a motivarte”. El reconocimiento me ayudaría a mí y a él a re-enfocarnos en el tema en cuestión. Este paso puede ser difícil si lo asociamos con el “estar de acuerdo”. Debes recordar mantenerlos separados. Si yo digo “esto parece ser algo muy importante para ti”, no significa que estoy de acuerdo con tu decisión.

PASO 3: Apoyo.
Cuando sientas que tu interlocutor ha dicho todo lo que tenía para decir, es tu turno. ¿Qué puedes ver desde tu perspectiva que él haya pasado por alto? Intenta clarificar tu posición sin minimizar la suya. Por ejemplo: “De lo que me haz dicho puedo ver cómo llegaste a la conclusión de que no juego en equipo. Pero yo creo que sí lo soy. Cuando menciono los problemas que descubro en tus proyectos, estoy pensando en su éxito a largo plazo, lo que no significa que desmerezco tu trabajo. Ni que soy crítico, aunque tal vez suene como tal”.

PASO 4: Resolver el problema.
Una vez que ambos se han expresado y han planteado sus puntos de vista, es el momento de comenzar a construir la solución, juntos. Una lluvia de ideas puede resultar para este fin. Pregúntale a tu interlocutor, ahora tu compañero, qué piensa que podría funcionar. De todo lo que diga busca algo con lo que estés de acuerdo y partan desde ese punto. Si la conversación se vuelve contenciosa vuelve a preguntar. Preguntar por el punto de vista del otro usualmente crea seguridad y lo anima a comprometerse. Si haz tenido éxito con los pasos anteriores entonces será fácil construir una solución sostenible.

Práctica, práctica y práctica
El arte de la conversación es como cualquier arte—con práctica continua adquirirás habilidad y facilidad. Aquí te dejo unas pequeñas sugerencias adicionales.

• Un resultado exitoso dependerá de dos cosas: cómo estás tú y qué dices. Tu posición frente a la situación —si te muestras curioso, comprometido, tranquilo, dispuesto a encontrar una solución— influenciará enormemente todo lo que digas.
• Reconoce la energía emocional —tuya y la de tu interlocutor— y dirígela hacia un propósito útil.
• Conoce y regresa a tu propósito en los momentos difíciles.
• No te tomes los ataques verbales personalmente. Ayuda a tu compañero a enfocarse en lo que realmente están tratando de resolver.
• No pretendas que tu interlocutor pueda ver las cosas desde tu punto de vista.
• Practica con un amigo antes de sostener “la verdadera conversación”.
• Practica la conversación mentalmente. Intenta percibir varias posibilidades y visualízate manejándote en ella con facilidad. Imagínate alcanzando los resultados de deseabas.