Dic 24

En un mundo donde casi todo ha perdido el sentido y el significado genuino, no nos olvidemos del sentido genuino de la Navidad, que no consiste precisamente en hiperestimular el consumo materialista, en el aliento de los desbordes en el comer y en el beber, o en la celebración vana y superficial donde no se sabe ni siquiera qué se está celebrando.

La Navidad es, nada más y nada menos, que un nuevo aniversario del nacimiento de Jesús, ese Dios que inexplicablemente se hace hombre. A través de Jesús, Dios muestra su rostro y nos habla de El.

Feliz Navidad.

SocialTwist Tell-a-Friend

Oct 23

El diario La Nación comenta en un artículo sobre la tendencia de las parejas y matrimonios actuales a tener sus niños cada vez más cerca de los 40 años. Recomiendo leer, al respecto, nuestro arículo de hace unos meses: Hacia un mundo sin abuelos. Allí indicábamos que la egolatría y el narcicismo creciente en nuestras sociedades hace que tener un hijo sea vivido por muchos como “una molestia”. Tal tarea se encara “de última”, es decir, cerca del límite de la edad reproductiva de las madres.

Tener hijos después de los 35, una tendencia en alza

En la provincia de Buenos Aires, más mujeres retrasan la maternidad

>
SocialTwist Tell-a-Friend

Oct 15

La Argentina se ha clasificado para el mundial de futbol de Sudáfrica 2010. ¡Bien por la Argentina! Sin embargo, se nos impone reflexionar sobre si dicho logro ha sido una ayuda para la Argentina, o un simple perjuicio que no hará más que arrojarnos otro salvavidas de plomo para que nos sigamos hundiendo en la mediocridad en la que hemos sabido ser maestros.

Todos los argentinos estamos de acuerdo en que la Argentina se ha clasificado al mundial porque ha tenido suerte y no por sus méritos futbolísticos o directivos. Toda la organización y el funcionamiento del fútbol argentino que hace a la selección nacional se encuentra lamentablemente compuesta por dedicados incompetentes, mediocres e ineficientes. Las excepciones son pocas y se manifiestan por la “pronta eyección” de tales excepciones desde la intimidad del mencionado círculo decadente. Esto no es una crítica, sino una realidad en la cual los argentinos, en su mayoría, estamos de acuerdo. ¿Podrá una organización, cuyo plantel directivo muestra estas “virtudes”, ser eficiente en el logro de sus objetivos? No, será altamente ineficiente, como lo ha demostrado el equipo argentino. Sin embargo, la suerte lo ha acompañado y el equipo se ha clasificado. Aquí, la buena suerte nos ha jugado una muy mala pasada, pues nos dificulta el camino del aprendizaje, el camino de que las personas más incompetentes sean reemplazadas, paulatinamente, por personas cada vez más competentes. Que los peores dejen paso a los mejores.

maradonabilardo

Pero los argentinos nos jactamos de los resultados, no del proceso. El proceso no importa sino solo el resultado. Maradona lo ha dicho con sabias palabras: “Al que no creía en mi, que la chupen, que la sigan chupando. Yo soy o blanco o negro, gris nunca. Ustedes me trataron como me trataron, sigan mamándola”.

Debemos decir que todos los argentinos somos como Maradona. No nos interesa la excelencia manifestada en la maravilla del proceso, sino solamente obtener resultados a cualquier precio. Por eso nos hundimos y nos seguimos hundiendo, dado que esta hubiera sido una buena oportunidad de aprender si no hubiéramos clasificado para el mundial, pero como clasificamos, seguramente los que nos llevaron a esto seguirán en sus sillones, inamovibles. Porque para nosotros el resultado manda. Somos mediocres pero ganamos. Y al argentino medio le gusta ganar, salirse con la suya. No le interesa crecer, desarrollarse y desplegar sus dotes humanas en el proceso. No. Le gusta ganar, solo ganar. Y a veces se gana, injustamente. Y eso nos hunde. Más a nosotros, que necesitamos salir a flote, porque ya estamos muy hundidos.

Pero, debemos preguntarnos, ¿por qué es el argentino como es? ¿Es por ser argentino? No. Es por ser un ser humano. De este modo, podemos concluir que el ser humano todo es como Maradona. Quiere ganar, no ser excelente durante el proceso. Lo es Obama cuando manda miles de nuevas tropas al medio oriente, a la vez que recibe el premio Novel de la paz, premio dudoso, por cierto. Lo es, y pongo el caso paradigmático de Obama por la curiosidad que nos genera dicho premio, cuando compra votos parlamentarios al modo argentino para obtener la votación favorable a las leyes deseadas.

Todos los seres humanos debemos reflexionar sobre el Maradona que llevamos dentro. O si no… que nos la sigan chupando. ;)

SocialTwist Tell-a-Friend

Jun 09

El juez de menores español (de la ciudad de Granada) Emilio Calatayud brinda una clase magistral de sentido comun en la educación de menores en nuestras sociedades post modernar, signadas por el relativismo nihilista de sus padres.

Además, tiene un “Decálogo para formar un delincuente“. Dice así:
1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

SocialTwist Tell-a-Friend

May 13

Con sorpresa veo que un estudio demuestra que el aire de ciudades como Barcelona y Madrid tienen varias drogas en suspensión, entre ellas cocaína. Es colosal el grado de consumo evidentemente. Abc dice:

El estudio, elaborado entre los departamentos de Química Ambiental y de Geociencias del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Análisis del Agua (IDAEA), ha detectado en el aire de estas dos ciudades hasta 17 compuestos pertenecientes a cinco clases de drogas: cocaína, anfetaminas, opiáceos, cannabinoides y ácido lisérgico.

Los investigadores han puntualizado, sin embargo, que los resultados no son representativos del aire de estas ciudades porque las muestras eran sólo de una zona concreta, ya que únicamente se trataba de poner a punto la metodología. Los resultados concluyen que en todas las muestras se han encontrado niveles detectables de cocaína y de su metabolito, benzoylecgonina, en concentraciones de 29 a 850 picogramos por metro cúbico de aire (un picogramo es la billonésima parte de un gramo).

Han detectado hasta 17 compuestos pertenecientes a cinco clases de drogas: cocaína, anfetaminas, opiáceos, cannabinoides y ácido lisérgico. En el caso de Barcelona, los niveles de cocaína detectados son similares a los de algunos metales pesados como el cadmio o el bismuto, que son contaminantes habituales de la atmósfera y que están regulados.

Cocaina en el aire de Madrid

SocialTwist Tell-a-Friend

Abr 16

“Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”, Jean Paul Sartre. El filósofo José Pablo Feinmann reflexiona de un modo muy interesante sobre este tema en el siguiente video.

SocialTwist Tell-a-Friend

Feb 24

La reciente muerte del policía Garrido puso de manifiesto, además de la extrema tragedia por su pérdida, que hay personas que hacen el bien a su prójimo en silencio, desinteresadamente. No buscan los medios, ni que se los conozca, ni son simples “habladores”. Tan solo hacen, construyen.

Figuras de tamaño calibre hacen que el resto de los argentinos, hábiles en el arte de hablar y declamar, tal nuestra especialidad, pero no hábiles en el difícil arte de hacer el bien, nos sintamos pequeños, mediocres. Una nada.

¿Qué nos enseñó Garrido? Que el bien común se construye “haciendo el bien” y no hablando, declamando, teniendo solo buenas intenciones. También nos enseñó que es superfluo buscar la exposición mediática pues tan solo alcanza con el reconocimiento de corazón de aquellos a los cuales nuestras acciones benefician. Además, hacer el bien resena en la eternidad.

¡Pobrecitos los argentinos si no somos capaces de aprender y de cambiar frente a este monumental ejemplo! Si nuestra clase política sigue solo hablando y engañando, si los policías se siguen corrompiendo, ¡que Dios nos ampare!

SocialTwist Tell-a-Friend

Feb 14

Creen que de tanto oropel se adherirá alguna partícula a su sombra.” José Ingenieros, “El hombre mediocre”.

Una conducta común de las personas de toda raza y condición consiste en identificarse con elementos ajenos a sí mismos que consideran, de alguna manera u otra, valiosos. Por ejemplo, las personas de mayor poder adquisitivo se identifican con los automóviles caros, como los BMW o Mercedes Benz, con los vinos de calidad, con los ropajes, carteras y zapatos de marcas reconocidas, etc. No se discute, por supuesto, el valor de uso o servicio que ofrecen este tipo de productos, el cual es indiscutible, sino la identificación de las personas para con ellos y la capacidad para transferir su supuesto valor a las personas que los utilizan.

Estos tipos de identificaciones se muestran, no solamente con el uso de estos artículos, sino con la manifestación del uso de los mismos. No es solamente usarlos la clave, sino que otros vean que los usamos. Mostrarlos claramente. Exponerlos. Aquí, la capacidad de cada persona para mostrar las marcas de los artículos que usa es una estrategia esencial. ¿Serían igualmente utilizados, los mencionados valiosos productos, si sus marcas no fueran visibles para otros, si la persona que los utiliza no pudiera demostrar a otros su adherencia e identificación a las mismas?

¿Comprarían estas personas un BMW que no tuviera su marca claramente visible para otros, de tal manera que estos otros pudieran ver la identificación clara entre la marca y la persona que las usa? ¿Con la ropa no sucede lo mismo? ¿Usarían las personas ropajes o zapatos de calidad que tuvieran oculta su marca, la cual otras personas no pudieran ver? Ciertamente que no.

Y estas actitudes no suceden solamente con las personas de mayor poder adquisitivo sino con todas las personas, sin importar su estrato social. La fanatización e identificación con equipos deportivos, con deportistas célebres o con estrellas musicales, más típicamente una actitud de la adolescencia y la juventud, aunque se manifiesta también en edades avanzadas, también esconde el mismo mecanismo de identificación.

La pregunta que debemos hacernos es, sin embargo, si al identificarnos con algo que consideramos valioso, alguna virtud valiosa de ese algo es transferida a nosotros en el proceso de identificación. ¿Nos hace mejores a nosotros mismos el tener un auto de reconocida marca y calidad o seguiremos siendo los mismos de siempre? ¿Una mujer que utiliza un vestido de una marca recocida y valorada, es necesariamente mejor ella misma, o simplemente lo parece? ¿Si nos identificamos con un determinado equipo deportivo, con algún deportista destacado o con algún cantante de moda, se nos transfiere algo de su valor a nosotros mismos? No parece ser el caso. Veamos.

Lo primero que debemos preguntarnos es cómo adquiere valor algo, especialmente los seres humanos. A primera vista, de manera evidente, nos damos cuenta que algo valioso lo es, no tanto por lo que tiene adherido en su superficie, sino por lo que interna e intrínsecamente es él mismo; por sus perfecciones y valor propios. Por ello las adherencias exteriores de cosas valiosas que no forman parte del valor intrínseco no agregan ningún valor a la persona. Esta es la falacia en la que viven quienes practican este tipo de actitudes. Ellos creen, como dice José Ingenieros, que de tanto oropel se adherirá alguna partícula a su sombra. No lo hará. Seguirán siendo quieres son; nada cambiará, aunque parezcan haber cambiado o ser mejores.

Los jóvenes varones que se suben a potentes automóviles para correr carreras o picadas en la calle, poniendo en riesgo a sus semejantes, conjuntamente con los que transitan temerariamente en motocicletas, haciendo alarde de gran velocidad, ¿son ellos mismos rápidos y poderosos o lo son solamente sus autos y motocicletas? El conducir automóviles o motocicletas veloces y ruidosas, que destilan poder y rigor por todos lados, ¿hace a quienes la conducen rápidos y poderosos? ¿Más varoniles, acaso? Ciertamente que no, pobrecitos. No hay nada peor para una persona que buscar constantemente algo anhelado para sí mismo allí donde no se encuentra, allí donde nunca se obtendrá.

Pero estas reflexiones no deben llevarnos a sentirnos mal sobre nosotros mismos, sino al contrario. Si realmente queremos ser valiosos, y nos damos cuenta que las estrategias que estamos siguiendo no lo logran, que fracasan tremendamente, podremos de una vez cambiar para lograr ser valiosos de verdad. Si nos damos cuenta de que no importa el auto o la ropa que tengamos, por más bueno que sea, en nosotros mismos nada cambiará por la simple adherencia de ello. Por lo tanto podremos comenzar a recorrer el camino por el cual sí podemos ser más valiosos. Pero, ¿cuál camino es este?

Este es un camino interior, por supuesto; y no es algo que necesariamente va a estar a la vista de los otros. ¿Podremos tolerar no estar en la vidriera, ante los ojos aprobatorios o descalificatorios del otro? El camino que proponemos es el camino que lleva a perfeccionar y actualizar nuestro ser interior, nuestra esencia, quien en verdad somos, y no a simplemente parecerlo, adhiriendo a nuestra superficie elementos supuestamente valiosos ajenos a nosotros.

Otra reflexión que surge de este tema es la excesiva importancia que le damos a la mirada de los otros en cuanto al valor de nosotros mismos. Necesitamos sin duda ser valorados, pero ¿puede esto ser hecho de cualquier manera? ¿Podemos otorgarle a cualquier persona la potestad para que evalúe nuestro valor o solamente debemos otorgar este poder a las mejores personas, la que verdaderamente e intrínsecamente son los mejores exponentes de perfección de nuestra raza humana? Este no es un tema menor, y su reflexión nos debe acompañar durante toda nuestra vida.

Por Hugo Landolfi

SocialTwist Tell-a-Friend

Feb 03

Recientemente, algunas ciudades de España, especialmente Barcelona, Málaga y Madrid, se han visto sorprendidas por una singular campaña a favor del ateísmo. La misma tomó forma bajo la colocación de pancartas en los laterales de las principales líneas de ómnibus y colectivos españoles. La pancarta reza: “Probablemente Dios no existe; deja de preocuparte y disfruta de la vida”.

Según nuestras fuentes, la campaña ha sido financiada por miembros de la Unión de Ateos y Librepensadores de España, una asociación que promueve la verdad científica, si es que tal cosa puede ser posible.

A nuestra manera de ver, que intentaremos probar seguidamente, esta asociación y sus dirigentes tienen más disponibilidad de dinero para gastar en esta campaña, que racionalidad propiamente dicha, pues sus argumentos, precarios, caen presos de sus propias premisas. Veamos.

Dios probablemente no existe

1) El planteo probabilista: Toda enunciación científica entendida positivamente ha de ser necesariamente probabilista pues su mismo método inductivo no admite certezas que solo el método deductivo podrá brindarle. Por ello, y con toda coherencia, la propuesta comienza diciendo “Probablemente Dios no existe…” y nunca dice taxativamente “Dios no existe”.
El problema de todo probabilismo es que es posible plantear tanto un argumento como su contrario, debido al carácter probabilista del mismo planteo. Así, por ejemplo, si decimos que “es probable que mañana llueva”, también podremos decir sin contradecir a lo anterior que “es probable que mañana no llueva”. El fundamento de esto es que si es probable que mañana llueva, y tal cosa no puede plantearse con una certeza absoluta, también va a ser probable su contrario.
El planteo probabilista “Es probable que Dios no exista” también admite la afirmación contraria “es probable que Dios exista”, lo cual manifiesta el poco grado de certeza que tienen las afirmaciones científicas en este campo, y la precariedad del planteo mismo.

2) La certeza del método científico: El método de la ciencia positiva es inductivo, y por ende, de conclusiones probables y no necesarias. Siempre falsables y sujetas a contra pruebas y revisión, como quería Karl Popper. Sobre Dios no puede hablar la ciencia positiva sino solamente la filosofía. Cuando la ciencia positiva habla de Dios, no solamente brinda cuestionables afirmaciones probabilistas, sino que viola sistemáticamente su propio método de estudio haciendo a sus afirmaciones inválidas.

3) Las afirmaciones de la ciencia sobre objetos que caen fuera de su campo de estudio son inválidas: Cuando la ciencia positiva trata de temas que caen fuera de su campo de estudio, como es el caso que nos ocupa, sus afirmaciones son completamente inválidas. El método científico ha sido ideado para tratar de estudiar realidades sensibles y materiales mediante la experimentación. Cuando ese método se utiliza para estudiar otras realidades, como la de Dios, el método deja de ser válido pues no ha sido desarrollado para ello. Al ser inválido el método, sus conclusiones son también inválidas.

4) La voluntad de poder: Una de las características de la ciencia positiva es proponerse a sí misma como un dios menor, es decir, como un sistema de conocimientos que paulatinamente va a solucionar todos los problemas de las personas. Es la idea misma de progreso. De este modo, muestra una voluntad de poder que va más allá del simple acto especulativo de conocer si Dios existe o no. Por eso la razón misma de la campaña publicitaria, la cual es la voluntad de poder para imponer este sistema de “creencias”.

5) El imperativo moral y la reducción a la animalidad: Es interesante el planteo moral de la enunciación “Probablemente Dios no existe; deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Dicho de otra manera, podrá decirse que ya que es probable que Dios no exista, dejemos de preocuparnos y disfrutemos de la vida. Lamentablemente, el argumento es nuevamente falaz. Si Dios no existe, la vida es pura desesperación y sin sentido. La muerte es algo seguro y final. Como quería Dostoievski, todo está permitido. ¿Podemos dejar de preocuparnos y disfrutar de la vida en un mundo tal? Podemos, pero solamente dejando de ser seres humanos y volviéndonos animales como propone la premisa. El “disfrute” propuesto es solamente del cuerpo, del animal, por lo cual el ser humano queda reducido así a ser un animal más del mundo, que solo debe disfrutar. Cualquier semejanza con los valores propuestos por las sociedades contemporáneas es mera coincidencia.

Como conclusión, debido a las serias limitaciones conceptuales, metodológicas y morales manifestadas en la susodicha campaña publicitaria por la Unión de Ateos y Librepensadores de España, podemos decir que más que bronca y enojo (como han manifestado ciertos grupos cristianos) estas personas deben hacer que nos enternezcamos con ellas, para invitarlas a estudiar con profundidad estas cuestiones que exceden al método científico y se inscriben dentro de las temáticas filosóficas más profundas y perennes.

Haber gastado una buena cantidad de dinero para promover publicitariamente argumentos falaces es notablemente meritorio en los tiempos de crisis económica que nos toca vivir.

Por Hugo Landolfi

SocialTwist Tell-a-Friend

Ene 22

Nuestras sociedades están tan enfermas en cuanto a sus valores y aspiraciones, que no nos cansamos de descubrir personas que trascienden a los medios masivos de comunicación en forma constante por los motivos equivocados, por motivos que no son trascendentes. El asunto de fondo que quiero tratar aquí no es la trascendencia de las personas en sí mismas, lo cual es todo lo respetable y admitible que se quiera, sino los motivos de dicha trascendencia. Nuestras sociedades están tan confundidas, que los nuevos (y viejos) ídolos de barro nos siguen mostrando su trascendecia y, a la vez, sus precarios motivos y méritos de trascencia. Hablábamos hace poco de la blogger Cumbio al respecto.

Marcelo Tinelli en la revista Caras

Lamentablemente ya no somos una sociedad que admira lo magnánimo, lo genial y lo grandioso; las manifestaciones más grandes y más puras del espíritu humano; las cumbres supremas de la raza humana. No. Somos una sociedad que admira y desea la mediocridad, el mérito de no tener mérito, la fama gratuita, los bienes materiales que nunca terminan de satisfacer, las cáscaras vacías, los personajes huecos, los maestros de la desgracia y la decadencia.
Bambino Veira

Como padres, maestros y educadores: ¿Qué rol nos toca? Esencialmente denunciar el absurdo de este modus operandi, demostrando en cuanta ocasión sea posible el triste destino al que nos conduce este tipo de actitudes. Recomiendo, al respecto, una relectura de mi artículo: El modus operandi de los gestores de la TV basura es análogo al de los narcotraficantes.

SocialTwist Tell-a-Friend