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Cine

Reflexiones sobre la película: De Dioses y Hombres

De Dioses y Hombres es de esas pelícuas que aparecen cada tanto y que todo ser humano debe ver. Y no solamente porque sea una joya cinematográfica, que ciertamente lo es, sino porque ilustra el abanico de posibilidades del obrar humano de un modo magistral. Por cierto, la historia que relata la película es completamente real y corresponde a un grupo de monjes cistercienses que misionaban en Argelia.


Ciertamente podemos ver allí ejemplos de las más perfectas posibilidades del obrar humano, la santidad, pero también de sus más bajas posibilidades, el asesinato cobarde de inocentes llevado a cabo por terroristas.

No voy a referir la trama aquí, prefiero que la simplemente vea la película. Si, de cualquier modo quiere leer la sinopsis, puede hacerlo aquí. Lo que si voy a hacer es referir el testamento que escribe uno de los monjes, el padre Christián cuando sospecha que sus vidas se encuentran verdaderamente en peligro:

Si me sucediera un día -y ese día podría ser hoy- que llegara a ser víctima del terrorismo que acecha a todos los extranjeros que viven en Argelia, desearía que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida estaba entregada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal. Que oraran por mí: ¿cómo podría ser hallado digno de tal ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, relegadas a la indiferencia del anonimato.

Mi vida no tiene más valor que otra vida. Tampoco tiene menos. En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia. He vivido bastante como para saberme cómplice del mal que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo, inclusive del que podría llegar a golpearme ciegamente.

Llegado el momento, quisiera tener ese instante de lucidez que me permitiera solicitar el perdón de Dios y el de mis hermanos en la humanidad, y al mismo tiempo perdonar de todo corazón a quien me hubiera golpeado. Por supuesto, no podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. De hecho, no veo cómo podría alegrarme de que este pueblo al que amo fuera acusado de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto deberle a un argelino, quienquiera que sea, lo que seguramente algunos llamarán la «gracia del martirio», sobre todo si dice actuar por fidelidad a lo que él cree que es el islam. Conozco el desprecio con el que se ha llegado a considerar a los argelinos globalmente considerados. Conozco igualmente las caricaturas del islam que alienta cierto islamismo. Es demasiado fácil tranquilizar la conciencia identificando esta vía religiosa con los integrismos de sus extremistas.

Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista: “¡qué diga ahora lo que piensa de esto!” Pero ellos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad. Entonces podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre para contemplar con El a Sus hijos del Islam tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo, frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.

Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente para este gozo, contra y a pesar de todo.

En este gracias en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida, yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, amigos de aquí, junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos, ¡el céntuplo concedido, como fue prometido!

Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí: también para ti quiero este gracias y este «a-Dios» por ti previsto. Y que se nos conceda reencontrarnos, ladrones felices, en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío. Amén. Insh´allah.

Aspiraciones metafísicas en Vicky Cristina Barcelona

Vicky Cristina Barcelona es, como todos saben, la última creación del genial Woody Allen. Una película mayúscula que manifiesta su profundidad en la misma superficialidad en la que acontece. Porque, hay que decirlo, a primera vista la temática es trivial. Dos amigas americanas que viajan a Barcelona y son seducidas por un pintor catalán. Este, entre artificios y sofisticaciones, logra seducir a ambas por separado, las cuales alternan con la visita de la ex mujer del pintor, una Penélope Cruz excelente.

vicky cristina barcelona Woody Allen

En pocas palabras, la película busca expresar el drama de toda mujer (y de todo hombre). La creencia de que al obtener lo que materialmente queremos (sea el cuerpo del ser amado o cualquier otra cosa) seremos felices. La película se encarga de demostrar la falsedad de tal afirmación. El drama acontece entre los protagonistas quienes, uno a uno, van consiguiendo lo que desean, pero al conseguirlo, se dan cuenta de que tan futil era lo anhelado, no adquiriendo la esperada felicidad en su logro sino una infelicidad mayor.

El problema metafísico que sobrevuela la obra, tal vez inconcientemente planteado por el autor, implica el hecho de que un hambre de inmaterialidad no puede satisfacerse en la materialidad. El deseo de un bien supremo nunca alcanzará satisfacción en un bien terrenal limitado, sean todos los bellos, jóvenes y atractivos que se quiera los bienes terrenales buscados, en este caso, cuerpos de hombres y mujeres. El ser humano, diseñado para acallar sus deseos sus anhelos solo en el bien supremo, permanece afanosomente buscando la satisfacción del mismo en los bienes terrenales; y fracasa.

No pude satisfacerse en este mundo quien tiene hambre de eternidad.

Relexionando sobre El día que la tierra se detuvo

¿Reflexionamos sobre cine? ¿Por qué no? El arte cinematográfico es una de reflexiones y aprendizajes constantes. He ido a ver la película “El día que la tierra se detuvo” o “The day the earth stood still”, tal su nombre en Inglés.

El día que la tierra se detuvo

No se realmente si en los diversos países la película ya se ha estrenado, dado que creo que el estreno no fue simultáneo a nivel mundial. Por esto me disculpo con aquellas personas que viven en países donde aún no se ha estrenado.

La película tiene muchas fallas conceptuales y filosóficas que trataré de enumerar:
1) El alienígena plantea a los humanos un falso dilema: o se salva al planeta o se salva al ser humano. El alienígena concluye que se debe salvar el planeta, y por ello eliminar al ser humano. El problema de la disyuntiva planteada es que es completamente materialista de base. No puede compararse al planeta con el ser humano dado que no son realidades materiales comparables. Para poder ser comparadas debe hacerse un reduccionismo del ser humano hacia la materialidad; lo cual la película tácitamente hace. Solo pueden compararse el planeta Tierra y el ser humano si ambos fueran “solo materia”. El planeta lo es, pero no el ser humano. Este último, al ser realmente un ser gerárquicamente superior al planeta, debe ser la opción elegida en una disyuntiva correctamente planteda. La misma debería estar orientada solamente hacia el ser humano y manifestar una opción entre finitud y trascendencia. El alienígena en todo caso podría plantearles a los seres humanos que, dado que están llamados a la trascendencia, y aún así han elegido la finitud materialista para sus vidas, entonces serán aniquilados. Es más coherente.

2) El alienígena se maneja con tanta ligereza y precariedad conceptual que parece un empleado estatal del gobierno de la civilización alienígena. Es mandado a la Tierra para evaluar si los seres humanos merecen ser salvados, tomando como criterio de evaluación capacidad de los seres humanos de cambiar o no de cambiar sus acciones para salvar al planeta. A lo largo de la película se manifiesta el escaso conocimiento que tiene el alien con respecto a los seres humanos en general y lo que es un ser humano en particular. Aún así debe poder “evaluar” si son capaces de cambiar las acciones nefastas que cometen contra la salud del planeta. Inicialmente el alienígena se promulga en favor de la incapacidad de cambio del ser humano (luego de preguntarle a un chino, supuesto alien también que hacía 70 años habitaba en la Tierra) y decreta su destrucción. Al poco tiempo se conmueve con la emocionalidad del ser humano y … cambia de parecer! Cuando ya había puesto en marcha mecanismos que habían casi destrozado media civilización humana!! Bueno, finalmente detiene dichos mecanismos antes de que todo quede destruido, pero llama la atención la ligereza conceptual del personaje que ante tanta responsabilidad conoce muy poco sobre la esencia de su tarea.

Para aquellos que la han visto, les propongo que me digan si ven algún paralelismo entre esta película y la vida de Jesucristo.

Saludos a todos, Hugo Landolfi