Liderazgo según Hugo Landolfi Rotating Header Image

Espiritualidad

¿Dónde tenemos centrada nuestra vida?

Si el ser humano es, considerándolo fenomenológicamente, multidimensional, es decir que posee diversas dimensiones constitutivas, nuestra vida podrá estar centrada en cualquiera de ellas. Como un modelo preliminar de las dimensiones constitutivas del ser humano podemos decir que el mismo posee una dimensión corporal y física, una dimensión psíquico-emocional, otra dimensión mental-intelectual y por último una dimension espiritual.

La vida de cada persona en un determinado momento no puede estar centrada más que en una sola dimensión. Las más comunes, estadísticamente hablando, son las vidas centradas en la dimensión psíquico-emocional y en la dimensión mental-intelectual. Ambas corresponden al Ego, entendido este como la imagen que tenemos de nosotros mismos. No lo que somos (que lo da la visión espiritual) sino lo que creemos que somos.

Humildemente creo que si alguna finalidad posee esta vida terrenal, es ir migrando el centro de nuestra vida desde las dimensiones “menores” a las “mayores”, es decir, de las menos “evolucionadas” a las que más lo están, si se me permite la expresión. La aspiración máxima de nuestra vida debería ser, considerado este modelo, el centrar nuestra vida en la espiritualidad, alejándanoso cada vez más de la materialidad, sin por eso llegar a negar su importancia.

¿Dónde se encuentra el mundo de hoy? En las antípodas: centrados en el mundo del Ego, el mundo se debate entre el materialismo hedonista a ultranza y el nihilismo pesimista. Por eso el mundo está como está. ¿Ustedes qué opinan?

Elecciones integrales de vida

Una parte de nosotros busca constantemente la seguridad y la comodidad, y aborrece el cambio o los desafíos: el desarrollo personal. Mientras que otra parte quiere intentar cosas nuevas y tomar riesgos, una parte de nosotros está cansada de las otras partes. Otra parte teme por nosotros. Así, ase puede decir que dentro nuestro tenemos una comunidad de matones, de amorosos amigos y de genios creativos. A veces sentimos que se ha desatado una batalla entre ellos y nos preguntamos qué parte ganará.

La personalidad humana es un colectivo de caracteres, y no incluye una única característica. Nosotros tomamos diferentes decisiones y realizamos actos diferentes dependiendo de quién está sentado en el asiendo del conductor ese día. ¿Entonces qué parte de nosotros toma nuestras decisiones? ¿Qué parte de nosotros sabe qué es lo mejor para nosotros? ¿En qué parte debemos confiar? ¿Cómo solucionamos todo esto?

Conciencia y vida

Bueno, en verdad no es una cuestión de solucionar nada. Como Einstein explicó maravillosamente: No podemos resolver un problema desde el mismo nivel de conciencia que creó el problema en primer lugar. El crecimiento o la madurez viene naturalmente, no se lo entiende ni se lo llama. Es la autenticidad.

Realmente no importa a qué decisiones nos enfrentemos, cuáles sean nuestras metas y sueños. Y no importa si las decisiones que debemos tomar parecen ser grandes o pequeñas como estas: ¿debo mudarme de esta casa a esta otra? ¿debo casarme con el joven de La Plata o con el de Córdoba? ¿debo usar los zapatos azules o rojos? Cualquiera de estas preguntas puede volvernos locos. Si tienes una personalidad fuerte ya sabes esto. Quieres vivir tu verdadera forma de ser. Quieres ser tu yo más auténtico y tomar las mejores decisiones posibles. Todas las decisiones pueden parecerte enormes para ti. Entonces ¿Qué tenemos que hacer?

Bueno, como Einstein sugiere, necesitamos movernos en diferentes niveles de conciencia. El antiguo ser humano no entiendía esto. Tiene opiniones y está pegado a ellas. Tiene sentimientos y se deja llevar por ellos. Y si sus propios pensamientos y sentimientos no le proveen respuestas con las que se sienta cómodo, tiene otras personas con las que puede consultar hasta encontrar alguien que le ofrezca un consejo que desee tomar. Cuando se trata de tomar decisiones significativas y conmovedoras, nos resulta sumamente agotador y menos que satisfactorio, pero aún así lo hacemos.

Al dejar de enfocarnos en nuestro mundo físico, incluso por unos pocos minutos cada mañana y cada noche, se nos abre un campo nuevo de nuestra conciencia. Cuando deliberadamente cultivamos una relación personal con nuestro Yo más elevado, con nuestra espiritualidad, este campo de conciencia se vuelve más accesible. Con práctica podemos aprender el lenguaje de este Yo, antes oculto a nuestra visión. Y cuando lo hacemos, recibimos una guía que no encontraremos en ningún otro lado.

Este es el proceso evolutivo que está ocurriendo hoy en día en muchas de las personas del mundo entero. Todos estamos, cada uno a su propio modo, moviéndonos desde nuestra ordinaria perspectiva humana a una nueva extraordinaria. El nuevo Ser Humano está dando un paso adelante como una persona completa—alineada y conectada con su gran Naturaleza Espiritual.

Las elecciones hechas desde este nivel de conciencia se sienten en todo el cuerpo. Resuenan en el corazón y aparecen como soluciones creativas a problemas ordinarios. Se sienten como un conocimiento interno bien sólido. Sí, toma mucha práctica aprender el lenguaje que nuestro Yo espiritual utiliza para darnos a conocer este conocimiento. Y requiere incluso más práctica confiar en los mensajes que estamos recibiendo y actuar en base a ellos. Convertirse en una persona completa es un proceso sumamente excitante y liberador y es el primer paso para construir la vida que queremos.

¿Qué es el ser humano?: Un micro cosmos

El ser humano es un ser de tal magnitud que reúne en sí mismo, de una manera asombrosa y magistral, a las características y propiedades más descollantes y significativas de cada uno de los diversos reinos y dimensiones de lo existente, los cuales pueden ser solamente encontrados en forma separada y aislada —aunque estrechamente vinculadas—, en el extenso y maravilloso Universo en el cual vivimos. Sin embargo, conviene no confundir los reinos o dimensiones de lo existente, o sus características y propiedades, con sus correlatos en el ser humano. Son, de hecho, dos mundos distintos. Si consideramos propiamente al ser humano, sabemos que existe algo en él que es propio y característico del mundo de la materia; pero el ser humano considerado integralmente no es solamente eso, ni se logra definirlo y limitarlo si se lo identifica solamente con ello. Sabemos también que el ser humano incorpora en sí algo del mundo animal, incluyendo y trascendiendo a la vez al mundo material; pero tampoco él es solamente eso, ni ese aspecto logra tampoco definirlo y abarcarlo es su complejidad.

La dimensión mental dice también presente en él, pero la mencionada dimensión tampoco logra definirlo completamente ni termina por agotar la definición de lo que él en esencia es. Finalmente, el extremo dimensional más perfecto y evolucionado del Universo finito también se manifiesta en el ser humano. La dimensión espiritual se muestra en él de un modo contundente y, si bien la misma es una de las características esenciales de lo que significa ser humano, tampoco esto logra definirlo acabadamente, pues el ser humano no es solamente un espíritu, como muchos supuestos maestros de la nueva era nos quieren hacer creer sino, más bien al contrario, el ser humano es un ser multidimensional donde las principales características de todas las mencionadas dimensiones dicen presente, pero no logrando ninguna de ellas agotarlo y definirlo en sí mismo. Es necesario aclarar que entre cada una de las características mencionadas de las distintas dimensiones de lo existente existe una marcada jerarquía que nos provee un ordenamiento para ellas.

Algunos pensadores han propuesto que el ser humano es como un micro cosmos, es decir, un cosmos en miniatura, tratando de ilustrar el hecho de que en él conviven, de una manera sutil y genial, aspectos significativos de todas aquellas dimensiones anteriormente mencionadas del Universo. Y creemos que la metáfora es completamente válida para ilustrar lo que nos ocupa.

Por Hugo Landolfi

¿Qué es la autenticidad?

Una de las señales que nos indican que vivimos en un mundo que aspira a ser mejor, lo manifiesta la gran cantidad de atención que muchas personas prestan al llamado de una vida auténtica. La mayoría de nosotros aspiramos a tener carreras y trabajos significativos. Buscamos relaciones que trasciendan los viejos roles y que sean emocional y espiritualmente satisfactorias. Cuestionamos las voces de las tan llamadas “autoridades” que parecen superficiales, y buscamos nuevos modos de crear comunidad. Queremos ser y estar con auténticos líderes. La palabra “autenticidad” domina la gran mayoría de los medios de auto-ayuda y de inspiración.

Pero ¿qué significa ser auténtico en realidad? ¿Cómo discernir qué voz escuchar? ¿Y qué es lo que nos hace ser auténticos? La palabra autenticidad puede definirse como: ser genuino o verdadero. Ser lo que se dice ser.

Uno de los desafíos de ser auténtico en el mundo de hoy es que hay tantas voces falsas, que resulta fácil considerarlas como “verdaderas”. ¿Cuántas veces has intentado seguir un hilo particular en tu vida, pensando o esperando que te conectaría con tu “verdadero ser”, sólo para quedar decepcionado, estresado, fragmentado o teniendo otras experiencias negativas? Todos nosotros tenemos un “sentido del ser” que se encuentra basado en el hecho de identificarnos con nuestra personalidad particular. Esto quiere decir que nuestro sentido del ser auténticos es “quien nosotros pensamos que somos”.

Algunas recomendaciones para guiarlo en su discernimiento y orientación hacia la senda de la autenticidad son las siguientes:

1) Si no lo has hecho ya, comienza el proceso de identificar tus aspiraciones profundas. Las aspiraciones profundas son las que se identifican con nuestro ser auténtico, y este es un muy buen camino para llegar a descubrirlo.
2) Busca identificar quién eres en realidad, una vez que hayas descubierto tus aspiraciones profundas.
3) A veces escuchamos diversas voces. Mientras te encuentres discerniendo qué voz interna escuchar, fíjate si sientes compulsión a seguir un modo particular de hacer las cosas. Autenticidad no es necesariamente compulsión.

Y para ti, ¿Qué es la autenciticidad? Escríbenos tu propia definición al respecto.

Ser temerosos no es una opción

Nadie puede cambiar lo que no admite. ¿Cómo podemos erradicar la pequeña voz dentro de nosotros que nos causa sentimientos de miedo y frustración? Cada vez que nos tropezamos con experiencias temerosas durante un largo periodo de tiempo, comenzamos a desarrollar una voz interna negativa, a la cual me gusta llamar Crítica Interna. Todos poseemos esta voz interior que hemos creado y nos permite vivir con nuestros pensamientos. Nuestra Crítica Interna se desarrolla mientras maduramos en la vida, como resultado de estar expuestos a experiencias negativas y temerosas. Mientras continuamos madurando en la edad adulta, esta voz comienza a fabricar duda en nuestra mente frente a cualquier oportunidad que se nos presente.

La esperanza y el miedo

Nos habla por medio de frases como “No puedes hacer esto…”, “eres muy viejo para comenzar algo así…”, “no tienes las habilidades necesarias para intentarlo…”, “¿qué van a pensar todos si tomas esta decisión?”, “acepta la vida que tienes, estás bien así como estás…”, “no mereces ser rico…” o “¿qué va a decir la gente cuando fracases?”.

Todas estas son frases que me ha gritado mi Crítica Interna a lo largo de mi vida…, hasta que decidí tomar el control de mis pensamientos y planear la vida como yo quería vivirla. La realidad es que todos construimos esta voz interna que vive dentro nuestro. Los pensamientos positivos ayudarán a acallarla. A lo largo de este texto aprenderán estrategias y actitudes prácticas que silenciarán tu Crítica Interna. No importa si tienes 20, 30, 40 u 80 años, nunca es demasiado tarde para aprender de tus experiencias pasadas y crear el mapa de la vida que deseas. Esto es de lo que se trata ser un agente del cambio. Es crecer, aprender y mejorar nuestro bienestar. Este artículo trata sobre el enfrentarse a los propios miedos y vivir la vida que escojas vivir. Solemos invertir gran cantidad de tiempo en nuestro hogar, nuestra carrera y nuestras relaciones, lo cual es algo muy bueno, pero pasamos muy poco tiempo creando un cielo seguro que poder llenar de deseos y esperanza.

Mientras viajaba dando seminarios por lo general hacía un esfuerzo consciente para hablar y observar a las personas detenidamente, con el intento de identificar si tenían un plan para su vida. He descubierto desde entonces que muchas de aquellas personas estaban experimentado fatiga, sufrían de ansiedad debido a su agenda de trabajo y se encontraban carentes de un sentido de dirección. Están realizando las tareas cotidianas y no se encuentran felices con lo que su esfuerzo está produciendo. Son su peor enemigo. Emergía claramente un sentido de frustración y desesperanza. Les pregunté a algunos de ellos si tenían algún plan para su futuro o si simplemente aspiraban algo. Lo que recibí fueron respuestas similares a “Realmente, nunca me puse a pensarlo…” y “No, no tengo nada en mente”.

Vencer el miedo con esperanza

Ciertas investigaciones sugieren que aproximadamente el 95% de las personas fracasan al proponerse metas formales que sirvan como guía para el éxito. Crear un plan personal no debe implicar grabarlo en piedra, pero sirve como una guía orientantiva. Este plan personal nos mantiene enfocados en nuestra “Visión”, actúa como mapa de ruta y esencialmente estimula nuestro actuar. Si una persona no crea un plan personal, la falta de acción durante un día servirá como catalizador para que el miedo se manifieste. Como resultado de esto muchas personas comienzan a vivir sin consuelo. Luego de años de sobrevivir dentro de esta burbuja, las personas se encuentran “sobreviviendo la vida” más que “prosperando y evolucionando en ella”. Con el fin de revertir este ciclo del miedo, necesitamos identificar los miedos que inundan nuestra vida. Este miedo, que controla nuestra falta de acción, fortalece nuestra Crítica Interna. Una vez que nos movemos dejando atrás los miedos, estaremos preparados para movernos con un plan de acción diseñado para llevarnos hacia lo que estamos llamados a ser. Aquí te presentamos cuatro preguntas que te ofrecerán un poco de claridad al momento de dejar atrás el miedo:

Los cuatro porqués:
1. ¿Por qué temo tomar las riendas de mi propia vida (o de un área específica de mi vida)?
2. ¿Por qué elegí estar donde estoy ahora?
3. ¿Por qué no puedo perseguir mi deseo de cambio?
4. ¿Por qué no estoy implementando un plan de acción?

Condiciones para la felicidad

Conjunto de reflexiones que nos ayudarán a tener en claro ciertas condiciones para la felicidad.

Los cuatro alimentos del ser humano: hacia una educación integral

Si el ser humano es un ser multidimensional, es decir, es un ser compuesto de diversas dimensiones o estratos estructurales, los alimentos de los que requiere no han de ser solamente físicos, como la comida, pues ese es solamente uno de sus estratos, sino también han de ser psíquico-emocionales, mentales y espirituales.

Si bien a lo largo de la historia los filósofos de oriente y occidente han descripto la multidimensionalidad del ser humano de diversas maneras y mediante diversos modelos, a los efectos de una simplificación pedagógica podemos decir que el ser humano se compone de cuatro dimensiones: física, psíquico-emocional, metal-intelectual y espiritual. Las mismas se encuentran ordenadas jerárquicamente entre sí, siendo la dimensión espiritual la que es jerárquicamente superior.

Para todas aquellas personas que se encuentran relacionadas con la educación de otros seres humanos, como por ejemplo padres, profesores, maestros y muchos otros de diversa especie, es menester asegurarse de que su actividad educativa provea “alimentos” a las cuatro dimensiones del ser humano. Los reduccionismos educativos solo proveen de alimentación a uno o, a lo sumo, dos de estos estratos, dejando de la lado a los otros. La educación tradicional usualmente ofrece información o datos, el típico alimento mental. Una educación verdaderamente integral que considere al ser humano en todas sus dimensiones, ha de proveer alimentos en todos y cada uno de los estratos mencionados.

¿Eliges tú las metas y sueños que persigues?

Vivimos en una era de sueños. No sólo somos impulsados a soñar sino que parece que tenemos que soñar en grande. “¡Colócate una meta para alcanzar tu primer millón! Pega la foto de tu sueño por toda tu casa. Admírala cada mañana e imagina que ya lo haz conseguido”, dice el típico motivador.

Es importante soñar. Los sueños motivan al éxito. Somos lo que somos, prácticamente por nuestros sueños. Sin embargo, es igualmente importante perseguir un sueño que sea verdaderamente tuyo. Cuando coloques tu vista en lo que quieres hacer en el futuro, pregúntate: ¿Es este sueño o meta realmente mío? ¿O ha sido impuesto por otros o por circunstancias determinadas? ¿Te esforzarás por conseguir el millón porque es lo que tu corazón te dicta, o es lo que parece ser “correcto” soñar? ¿Cómo defines tu hogar ideal? ¿Es definido por su tamaño y su piscina, o por el amor y la calidez que esparce?

“Cuando las personas ven algo como hermoso, se crea la fealdad. Cuando las personas ven las cosas como buenas, se crea el mal”, dice Lao Tzu, el sabio del Tao. En la definición del Tao nada es absoluto. Un sueño puede ser un sueño. El mismo sueño puede ser también una pesadilla. La persecución de un sueño puede ser ardua. No sólo requiere un gasto de tiempo y energía sino que requiere compromiso y puede estar determinada según tus otras ambiciones. Por otro lado, puede que te aleje de las personas que quieres, o demore una relación que querías comenzar.

En dos palabras, la búsqueda de los sueños o de la felicidad involucra sacrificios, y la inversión puede ser alta. Imagina cuán miserable puede ser si has desafiado los bravos mares en búsqueda de la isla soñada sólo para darte cuenta de que es un mal lugar para vivir—y que no hay vuelta atrás! Cuando esto ocurre, el sueño se convierte en una pesadilla. El modo de evitar aterrizar en la isla soñada incorrecta es siendo sincero ahora, no luego. Reflexiona sobre lo que realmente quieres. Permítete divagar y dejar que tu yo interno te diga exactamente lo que quiere. ¡No lo que otros quieren! Se necesita coraje para examinar la veracidad de los sueños, especialmente cuando, en lugar de soñar en grande como otros, eliges un sueño simple. Sin embargo, la simplicidad puede significar grandeza para ti. El líder de la independencia india, Mahatma Gandhi, tuvo una vida simple, pero eso no significó que fuera un hombre pequeño.

No hay ningún parámetro que mida los sueños, dice Lao Tzu. Y de haber uno, debe ser tuyo, y no de otros. De hecho, tu corazón los conoce y debes dejar que te hablen. Así que recuerda: si deseas perseguir un sueño asegúrate que sea verdaderamente tuyo.

Por Hugo Landolfi
Filósofo

Desarrollando nuestros sentidos latentes: una introducción a la técnica de los Kabalistas

Creemos que hay un mundo, un universo entero que nos rodea. Pero lo que no sabemos es que hay otra parte del universo en la que no creemos. Vamos a llamarlo la parte “superior” del universo.

Actualmente, percibimos que nuestros cinco sentidos pueden absorber, y que sólo nos permiten alcanzar una parte del universo llamado “nuestro mundo”. Sin embargo, los Kabalistas explican que tenemos la capacidad de penetrar mucho más profundo. Podemos ahondar a través de nuestro mundo en la naturaleza y percibir el Mundo Superior. Vamos a examinar más de cerca cómo podemos hacer esto.

Una vez más, todas las investigaciones que conducimos en nuestro mundo están limitadas a nuestros cinco sentidos. Y mientras que estemos limitados a ellos, no podemos empezar a ver, sentir y entender lo que está más allá de nuestros sentidos.

Nuestra imaginación también es producto de nuestros cinco sentidos y las experiencias que se derivan de ellos. No podemos imaginar un objeto o una criatura a menos que se parezca a algo que este familiarizado con nuestros cinco sentidos.

Por ejemplo, si le preguntas a alguien que dibuje a un extranjero de otro planeta, lo va a dibujar en función a los elementos que se conocen de nuestro mundo. Y si le preguntas a alguien para que describa un escenario fantástico, sin duda va a describir algo que es muy similar a este mundo.

Todos vivimos en un mundo pequeño y no somos capaces de sentir o imaginar nada más allá de él. Y desde que nuestra ciencia y filosofía también están limitadas a la percepción de nuestros cinco sentidos; tampoco nos pueden ayudar a comprender lo que hay más allá de este mundo. Por lo tanto, para meternos detrás de la escena de nuestro mundo y reconocer las fuerzas que influyen en él necesitamos un nuevo sentido.

La sabiduría del Kabala o Cábala ofrece un método a las personas para desarrollar su latente sentido adicional, llamado la “pantalla”. Usando la pantalla, se puede penetrar a través de nuestro mundo y revelar las capas interiores más profundas de la realidad, que influyen en nuestro nivel de la realidad. Por lo tanto, los Kabalistas llaman a estas capas el “Mundo Superior”. Estos mundos son como las capas de una cebolla, en donde nuestro mundo se encuentra en medio de todos los mundos.

En resumen, sentimos naturalmente solo la esfera íntima en la existencia de todos, pero los Kabalistas explican que «este mundo» es sólo un pequeño fragmento de la verdadera realidad. Es el fragmento somos capaces de sentir con nuestros cinco sentidos. Pero si queremos desarrollar el sentido adicional llamado “la pantalla”, sentiremos Mundos Superiores. Esto es lo que enseña el Kabala: la forma de adquirir esa pantalla.

Sobre la existencia de Dios

Si hubiera un debate por antonomacia en la historia de la humanidad, sería aquél que confronta a los que promueven la existencia de un Dios contra aquellos que no la promueven. Para comenzar a reflexionar seriamente sobre este tema, vamos a ir dando algo de material al respecto.

El siguiente video plantea algunas de las cuestiones elementales de quienes abogan por la existencia de Dios. Esto incluye el tema de que azar no es creador, de que de la nada no sale nada, del orden del universo y otras cuestiones que plantean los fundamentos para comenzar a debatir el tema.


El siguiente, continuación del anterior, plantea los aspectos epistemológicos del tema, es especial, el cientificismo. También se habla del tema de la conciencia y del ateismo.