Jul 16

Nuestros titulares se encuentran llenos de historias de personas buenas que desembocan en el mal camino. Ellos aparecen en las noticias matutinas, en las tapas de los diarios, y esparcidos en los periódicos semanales. Estas penosas historias se han convertido, de muchas maneras, en una obsesión nacional. Estamos muy ocupados proyectando sobre aquellas personas que vemos en los medios, y pensamos: “Está loca”, “Es un completo idiota”, “¿Por qué arriesgaría tanto?”. Creemos que estamos juzgando a las personas cuyos errores ocurren en el centro de la atención pública nacional, pero en realidad nos estamos viendo a nosotros mismos. Innumerables actos de auto-destrucción y sabotaje se llevan a cabo en nuestras familias, comunidades, e incluso en nuestro círculo de amigos, y no somos del todo conscientes de ello.

Auto destrucción

A la mayoría de nosotros nos enseñaron que si, simplemente, nos envolvemos a nosotros mismos en una capa suficiente, creando una persona lo suficientemente convincente o escondiéndonos detrás de una atractiva máscara, las personas no descubrirán (e incluso, nosotros no descubriremos) que somos imperfectos, defectuosos e inseguros. Es completamente agotador mantener ocultos y negados varios aspectos de nosotros mismos. Eventualmente, al igual que una pelota empujada contra el fondo de una pileta, salen a la superficie y nos golpean en la cara. El acto de esconder quien verdaderamente somos y avergonzarnos de los aspectos de nosotros mismos que son menos perfectos es lo que genera nuestra desconexión del mundo, lo que no nos deja alcanzar nuestros más preciados sueños. Ése es el nacimiento del auto-sabotaje.

Todos tenemos aspectos de los cuales queremos deshacernos, entonces decimos: “Yo no quiero ser egoísta como mi madre. No quiero enfadarme como mi padre”, pero el hecho es que todos somos egoístas y nos enfadamos, a veces. Nuestra tarea, si queremos ayudar a nuestro prójimo y a nosotros mismos, se basa en mostrarles a las personas cómo llevarse bien con todos los aspectos de su humanidad, cómo amar los aspectos de nosotros mismos que hemos odiado tanto para que seamos libres de ser quienes somos en cada momento de nuestra vida, a cada hora del día. La esencia de este viaje es el amor propio. Cuando nos amamos y aceptamos todo y cada una de nuestras características particulares, establecemos entonces un alineamiento interno. Y, por supuesto, cuando hayamos alineado nuestro mundo interior, todo cambiará, incluyendo el modo en que nos vemos a nosotros mismos, el modo en que vemos a las otras personas, el modo en que tratamos a las personas en nuestras relaciones, y el modo en que nos relacionamos con el mundo global.

Feb 23

La contemplación proviene de la raíz de las palabras latinas “cum templum” (como en un templo) y del término griego que significa cortar o dividir, y significa separar algo de su entorno y encerrarlo en un sector. La contemplación es la traducción latina de la palabra griega “teoría” (theoria). En un sentido religioso, es un tipo de oración o meditación. Dentro de la Cristiandad Occidental, está relacionada con el misticismo y expresada en trabajos por los teólogos místicos Santa Teresa de Avila y San Juan de la Cruz.

En el Cristianismo Oriental la contemplación se entiende como la dirección de todas las facultades de la propia conciencia hacia Dios o hacia cosas divinas. Cultivar una comprensión y relación con lo divino. Muchas religiones comparten el concepto de contemplación. La Universidad Naropa, por ejemplo, ofrece un programa de Maestría en educación contemplativa en el contexto del Budismo. La contemplación fue una parte importante de la filosofía de Platón. Para Platón, a través de la contemplación el alma podría ascender al conocimiento de la Forma del Bien o en otras formas divinas.

Las palabras contemplación y meditación a veces tienen significados opuestos en las tradiciones Occidentales y Orientales. En el Occidente, la contemplación se puede referir a una dirección de la mente hacia Dios y la espiritualidad (cristianismo) o hacia el Bien (platonismo), mientras que la meditación puede implicar un ejercicio mental específico y dirigido como la visualización de una escena religiosa o la consideración de un pasaje escritural. En el Oriente, sin embargo, las definiciones de estos dos términos pueden ser revertidas.

La contemplación como una práctica, es encontrar una resonancia mayor en el Occidente, tanto en los negocios (por ej. El libro de Peter Senge - [La Quinta Disciplina]: El arte y práctica de la Organización de Aprendizaje con inteligencia emocional) como en una red académica de una diversa gama de disciplinas y universidades desde la arquitectura, pasando la física, o hasta las artes liberales. En el cristianismo católico, a la contemplación se le da gran importancia para el decubrimiento del yo y para el desarrollo de una vida ética y moral. El “modelo teológico” de la Iglesia Católica, según lo que escribió Santo Tomás de Aquino: “Es necesario para el bien de la comunidad humana que haya personas que se dediquen a la vida de contemplación”; otra cita aquí. Uno de sus discípulos, Josef Pieper comentó: “Para esto es la contemplación, la que preserva en medio de la sociedad humana, la verdad la cual es al mismo tiempo inútil y el criterio de cada uso posible, de modo que también es la contemplación la que mantiene a la verdad final a la vista y le da sentido a cada acto práctico de la vida”.

Feb 10

Para muchos, es puramente el ego, el orgullo y el egoísmo. Algunos prefieren perder plausibilidad que perder la imagen. Nunca “aparentar estar mal o encontrarse mal” es el equivalente a “siempre estar bien”. Nunca estar mal le da a ellos poder y superioridad moral, o, al menos, la ilusión de esto! Usualmente he encontrado conversando con algunas personas que algunos se preocupan mas por ellos mismos que por sus propios cónyuges, familiares, hijos, amigos, el país o hasta incluso por Dios! Vi atrocidades cometidas por personas quienes preferían estar bien (en sus propios ojos) que admitir públicamente que se equivocaron.

Hay personas, que han eligido en el interior de sus almas y de su pensamiento, un camino y una posicion antes de que algo imprevisto suceda, un lugar en donde ellos nunca se encuentraran mal. Entonces, pasan el resto de su vida tratando de demostrar que están bien! He escuchado historias de hijos de personas adultas que, me contaban en la intimidad de una sesión de entrenamiento, cómo su padre le había hecho mal y ellos NUNCA admitían las cosas que hacían mal. “Nunca escuchó su padre diciendo: Lo siento, me equivoqué.” Le pregunté, “¿Nunca?” Recuerdo una hija diciéndome que fue abusada sexualmente por su padre durante años; cuando lo enfrentó, años más tarde, el le negó el episodio totalmente!

El debate de por qué las personas mienten y son deshonestas debido a la inseguridad personal, el miedo, la conducta, la personalidad tímida, la baja autoestima y los gustos se convierte en un insulto para aquellos que fueron ofendidos y es un psico-balbuceo barato para confundir a la verdadera Cuestión: el egoísmo y el orgullo. No hay nada más que eso! En su forma extrema, la negación de un hecho incorrecto esta mal enjaulada en el patio interior de la mayor parte del corazón. Para otros, se trata de esquivar las consecuencias de su conducta.

Ene 17

• Libertad espiritual y emocional: Cristo, de gran auto integridad, compartía a menudo con sus seguidores una de las leyes universales de la libertad emocional. “La verdad nos hará libres”, dijo (Juan 8:32 - La Biblia). Robert Frost dijo lo mismo con palabras diferentes: “La libertad está en ser audaz”. La honestidad es una ley, como lo es la gravedad en el mundo físico! Una vez que admitas con valentía la verdad de cualquier cosa, experimentaras una libertar emocional y espiritual!

• Beneficios para la salud: Créalo o no, hay beneficios para la salud al ser honesto ya que se pone de manifiesto la relación cuerpo-mente. Su sistema inmunológico y su cuerpo experimentan la libertad de la honestidad frente al estrés de mentir. David, el magnífico Rey del antiguo pueblo de Israel mintió acerca de haber tenido relaciones sexuales con la esposa de uno de sus generales del ejército, y después también creó una estrategia para su asesinato en una operación de encubrimiento. Compartió mas tarde la forma en que el “encubrimiento” y su deshonestidad afectaron su cuerpo. Un gran ejemplo de las enfermedades psicosomáticas causadas por la deshonestidad.

• Credibilidad: La gente tiende a creerle a usted en otras áreas cuando es capaz de admitir que se ha equivocado en las áreas en las que parece que todo anda bien. No hay gran ciencia detrás de esta declaración. Aunque equivocarse es humano, mentir o ser deshonesto sobre esto te hace poco ético y cuestionable en todas las otras áreas de tu vida. No hemos de hacer de esto un hábito. Los únicos que no entienden esta verdad son los mentirosos patológicos. Ellos viven bajo la ilusión de que pueden mentir en un área y hacer creer al mundo que son creíbles en todas las otras áreas.

• Carácter: Muy a menudo, las personas de tipo “moralistas” con escaso desarrollo personal luchan contra esta cuestión. El carácter no es igual a “ser capaz de cubrir” sus errores bien. Sin dinero, miradas, poder, posición o el poder de manipulación pueden darle carácter. El carácter es lo que está en el núcleo interno de nuestra alma. El carácter es la gestión de nuestra propia imperfección y el mundo que nos rodea. El carácter siempre viene a un costo y la verdadera prueba de carácter es admitir que nos equivocamos cuando es probable que cueste más de lo que deseamos pagar.

Nov 19

La palabra ética deriva del griego Ethos que posee dos diversos significados según se utilice la palabra como sustantivo o como adjetivo. Uno de ellos, el mas común, significa costumbre o hábito y se relaciona con la autointegridad. El otro uso significa morada, lugar de residencia, carácter o disposición estable. Aristóteles distingue entre las virtudes éticas que se dan en el plano de los actos y las acciones (por lo tanto orientadas hacia un fin distinto de la acción misma) y las dianoéticas que se dan en el plano meramente intelectual y que pueden jactarse de no se un medio para un fin sino que se bastan a si mismas pues poseen un carácter meramente contemplativo.
La moral, en cambio, es la ciencia que se ocupa del estudio del valor ético o moralidad de los actos humanos en la medida en que pueden decirse buenos o malos en la medida en que estan orientados hacia los fines a los cuales intentan. Son buenos en la medida en que se orientan al fin propio y último del hombre; no lo son en cuanto se alejan del mismo.

La distinción aristotélica entre las virtudes éticas y dianoéticas proponen inicialmente plantear el tema de la ética dentro del punto de las acciones y actos humanos. De esta manera, la ética es algo que se plantea desde el actuar y desde el obrar y no únicamente desde el pensamiento o la contemplación. Esto significa que solamente se puede ser ético en nuestras obras y actos cotidianos. Sin embargo es menester que nos preguntemos cuál es el origen y principio que le da el carácter propio a las obras humanas ya que podemos enfrentarnos a algunos hechos aparentemente contradictorios:

• El saber y conocer intelectualmente de ética y moral no nos hace obrar éticamente bien. Por ende, no somos ni obramos en función de lo que sabemos. Dicho de otra manera, nuestra moralidad no depende de lo que sabemos de moral.
• El saber y conocer lo que es bueno para nosotros como seres humanos no necesariamente nos hace obrar en relación a la consecución de eso bueno. En muchas ocasiones sabemos lo que es bueno para nosotros pero no obramos en relación a ello.

Esto parece plantear una aparente contradicción pues en principio podría pensarse y concluirse que, quien conoce las características intelectuales propias del obrar ético, y que, quien conoce además lo que es bueno o malo para si mismo, tendría necesariamente que actuar en forma adecuadamente ética. Sin embargo descubrimos en nuestros propios actos y en los de otras personas cercanas a nosotros que esto no necesariamente es así. Usualmente sabemos a la perfección lo que es la ética y la moral e, incluso, sabemos lo que es bueno o malo para nosotros pero no actuamos de acuerdo a esos conocimientos.

La realidad a la que debemos atenernos con respecto a nuestros actos es que nuestro motor del obrar se fundamenta en lo que yo llamo “Modelo integral operativo del mundo”, que es como nuestra convicción mas íntima y visceral sobre cómo es el mundo y sobre cómo somos nosotros mismos como seres humanos. Esta convicción íntima o modelo integral es como un mapa interior, conciente en parte e inconciente en otra parte, no de cómo el mundo en realidad es, sino de cómo nosotros creemos que es, es decir, de cómo lo hemos construido en función de nuestra experiencia de vida, en relación a las enseñanzas recibidas, influenciado por la herencia física y psíquica, etc. Se podría decir que se parece a un modelo mental pero en verdad lo excede pues incluye o puede incluir algunos o todos de los siguientes elementos:

• Elementos de origen corporal como los instintos y pulsiones corporales.
• Elementos mentales y del pensamiento: son los modelos mentales que tenemos acerca de la realidad y acerca de nosotros mismos que incluyen entre otras cosas a nuestros conocimientos y saberes.
• Elementos emocionales de índole psíquica: incluye toda nuestra emocionalidad y en especial nuestras reacciones aprendidas o heredadas frente a determinados estímulos. Las emociones mas habituales son el temor, la ira, el miedo, etc.
• Elementos espirituales, no entendidos estos como saberes intelectuales relacionados con la espiritualidad, sino correspondientes a elementos verdaderamente espirituales como experiencias místicas personales, meditación, iluminación espiritual, etc.

Todos estos elementos y muchos otros conforman en nosotros un mapa o modelo integral operativo del mundo que es el que verdaderamente rige nuestro obrar. Esto significa que no se encuentra conformado por nuestros conocimientos intelectuales en si mismos y obrando por separado, ni por nuestra emocionalidad, ni por nuestras experiencias espirituales sino, en cambio, todos y cada uno de los mencionados elementos operando en forma conjunta e interrelacionada de tal manera de producir una acción o, a veces, la abstinencia de una acción. Por ende, no vivimos en el mundo real sino que vivimos dentro del mundo que hemos construido con nuestro “Modelo operativo”. Tampoco nos vemos a nosotros mismos como realmente somos sino que también poseemos un modelo integral sobre lo que somos y operamos y actuamos de acuerdo al mismo.

El desafío de vivir una vida moral y ética, que no implica que esté alejada de la felicidad, se encuentra en relación a dos aspectos fundamentales. El primero de ellos apunta a que nuestro “Modelo integral” se adecue cada vez mas a la realidad. El segundo es ser concientes de que operamos bajo este modelo ya que la sola conciencia del mismo nos prevendrá y nos hará concientes de los verdaderos motores de nuestro obrar moral.

por Hugo Landolfi, filósofo
www.hugolandolfi.com
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