Liderazgo según Hugo Landolfi Rotating Header Image

Liderazgo personal

Pasos para construir la vida que deseamos

Paso uno: Aceptación de las circunstancias presentes y de la realidad.
Pararnos en nuestra propia verdad no implica un acto de juzgar a los demás, ni de asumir ninguna culpa, ni es algo por lo cual avergonzarse, sino que se trata de crear una vida auténtica en oposición a la vida superficial basada en las ilusiones y las decepciones de uno mismo. A veces debes admitir que tiendes a enfadarte cuando no consigues lo que quieres, o que siempre haces lo opuesto a lo que tu madre te dice que hagas, o que cuando llega la hora de un exáme no estudias todo lo que podrías. Aceptar la realidad de lo que somos es el primer paso para poder cambiar y mejorar eso que somos. Sin aceptación no hay cambio.

Paso dos: Aceptar la responsabilidad de tus acciones y tus palabras.
No fui yo, yo no lo hice. Estas frases tal vez puedan funcionar para un niño de cinco años pero no para un hombre de cuarenta. Si realmente fuiste tú quien hizo aquello, aprende de tu error, crece y sigue adelante. Si te ves constantemente en esta postura, nuestro libro “De víctima a protagonista” puede ayudarte a salir de allí.

Paso tres: Compromiso para entender y comprender las profundidades.
Anímate a hacerte las grandes preguntas existenciales como ¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuáles son mis sueños, mis esperanzas, mis miedos? ¿Qué es lo que me detiene a estar donde deseo estar? Nuestro libro “Construye to obra y rómpete” puede ayudarte a reflexionar sobre estos temas.

Paso cuatro: Deja ir la culpa, la vergüenza, el orgullo y el ego.
El orgullo es el ancla que te mantiene fijado en el egocentrismo, lo cual puede hacerte creer que eres el centro del Universo y actuar en consecuencia. La culpa es la rama que cargas para golpearte a ti mismo cada vez que te equivocas. La vergüenza es lo que puedes sentir cuando descubres que, después de todo, eres humano.

Paso cinco: Construye firmes cimientos.
Cualquier cosa que construyas sobre cimientos débiles no durará demasiado. Elige cuatro piedras angulares para tu base que estén centradas en valores humano, como el amor, la integridad u honestidad, la compasión y tal vez la paciencia. Haz una reconstrucción total de tu sistema de creencias, una renovación espiritual descartando todo lo que no sirva a estos fines.

Paso seis: Busca las herramientas específicas que necesitas.
“Recuerda saltamontes, lo que un carpintero construye con su martillo una maestra lo construye con sus palabras”. No es una buena idea pedir prestado a tus vecinos sus herramientas, ya es hora de invertir en unas nuevas y que sean propias para dar tus propios frutos. Intenta algo diferente y si no funciona prueba con algo más, eventualmente encontrarás la herramienta que haga lo que estés buscando. No dejes de buscar tus propias y específiacas herramientas, pues sino te ocurrirá lo que dice la famosa frase: “Cuando la única herramienta que poseemos es un martillo, todo se parecerá a un clavo”.

Paso siete: La salud emocional y física cultivan la mente corporal.
El único camino hacia ellas es simplemente caminar hacia ellas, buscarlas sin detenernos y hacernos tiempo para dedicarle. Puedes enterrar tu cabeza en la arena todo lo que quieras, pero ello no impedirá que alguien pase por allí y te dé un cabezaso. Pero no hay necesidad de temer este nuevo camino puesto que ya tienes las herramientas necesarias para curarte. Aprende a ser tu propio curador; si no puedes, busca ayuda.

Paso ocho: La paz interior y silencio cultivan el espíritu.

La paz interior y el silencio espiritual llegan cuando aceptas quién eres en realidad, cuando sabes dónde estás y qué cosas te quedan por hacer. Es ese momento en el que deseas estar justo donde estás, cuando eres feliz.

Paso nueve: Despierta a tu conciencia.
Si prestas atención, te darás cuenta que estás despierto y mirando todo lo que la vida tiene para ofrecerte, incluyendo sus ilimitadas posibilidades, la dicha y sus bendiciones. ¡No más caminar dormido por tu camino de vida!

Paso diez: Camina por la vida con gracia, dignidad y gratitud.
Este es casi un imperativo y una obligación para el viaje de la vida.

Nos gustaría que compartas con nosotros cuáles han sido las herramientas que en tu vida te han ayudado a construir la vida que deseas. Escríbelo a continuación.

Hoy es un buen día para empezar

Un poco de música y reflexiones, basado en el tema de Ricardo Arjona: hoy es un buen día para empezar.

El árbol que no quería dar frutos

Existen árboles de todo tipo: los hay muy frondosos y fornidos, árboles que dan excelentes frutos en el momento del año adecuado. Estos frutos son un manjar para el paladar, y proveen nutrientes y vitaminas a todos los que los consuman.

Arbol con frutos

Hay otros árboles que crecen bastante, pero no son tan frondosos ni fornidos como los de la categoría anterior. Los árboles de este grupo dan bastantes frutos, pero la fruta no es todo lo jugosa y dulce que podría haber sido.

Hay otro grupo de árboles que no se desarrolla mucho, quedando más bien pequeño y dando muy pocos frutos. Los escasos frutos que da no pueden comerse debido a su acidez. Son ese tipo de frutos que la gente escupe cuando los prueba.

Arbol seco

Hay un último grupo de árboles que no se desarrolla en absoluto y casi no da frutos. Su existencia es casi completamente vana ya que no da ni ofrece aquello para lo cual vino al mundo.

Si nuestra vida humana pudiera compararse compararse con los grupos de árboles, en función de la calidad y cantidad de frutos que damos al mundo, ¿en qué categoría te podrías?

Ejemplo de vida, dificultades y superación

Presentación sobre la historia de vida del genetista italiano Mario Capecchi, que a pesar de haber tenido una infancia sumida en la pobreza, además de haber sido avandonado, pudo rehacer su vida ganando hace poco el premio Nobel. Un ejemplo de vida, superación y liderazgo personal.

La actitud es un reflejo del liderazgo

Fragmento de una película donde se trata el tema del liderazgo y la actitud.

Liderazgo al modo del ejército americano

En este espacio he hablado de actitudes y aptitudes para el trabajo en equipo en los procesos, en esta ocasión quiero escribir sobre algunos aspectos de liderazgo en equipos de alto rendimiento. Los Rangers del ejército americano son un cuerpo de elite de respuesta inmediata, los altos mandos de las distintas corporaciones de las fuerzas armadas de estados unidos toman un curso de 4 meses para certificarse como Rangers y obtener el conocimiento para poner en práctica con sus unidades. Los aspectos y actitudes de liderazgo que promueven se pueden aplicar también en el mundo de los negocios. Según el manual de ejército americano: “Como líder, hay ciertas cosas que debes ser, conocer y hacer:”

Ser
1. Ser experto en asuntos técnicos y tácticos. Puede cumplir todas las tareas y trabajos requeridos de acuerdo al los estándares más altos de calidad para cumplir con su misión.
2. Poseer características y carácter profesional. Valor, compromiso, franqueza y sinceridad, competitividad e integridad.

Conocer
1. Los cuatro factores más importantes del liderazgo y como se afectan mutuamente entre ellos: El propio equipo, el líder, la situación y la comunicación.
2. A uno mismo y la búsqueda para la mejora continua de nuestra persona: Fortalezas y debilidades de nuestro carácter, conocimiento y habilidades. Continuamente desarrollar nuestras fortalezas y trabajar para vencer nuestras debilidades.
3. A tus soldados (pensemos en compañeros de trabajo para ser políticamente correctos) y cuidar su bienestar. Conoce y cuida a tus soldados, entrénalos para el rigor del combate, cuida de sus necesidades de seguridad personal, disciplínalos y recompénsalos justamente.

Hacer

1. Busca responsabilizarte y toma la responsabilidad de tus acciones. El líder debe ejercitar su iniciativa , ser proactivo y tomar ventaja de cualquier oportunidad en el campo de batalla que pueda llevar a la victoria (lograr los objetivos). Aceptar la crítica constructiva y tomar acciones correctivas para corregir los errores.
2. Tomar decisiones oportunas y de alto impacto. Evaluar rápidamente las situaciones y tomar decisiones efectivas. Recopilar información esencial , anunciar las decisiones en forma oportuna para que los miembros del equipo reaccionen y considerar los efectos de corto y largo plazo de tus decisiones.
3. Poner el ejemplo. Ser modelo en el rol de líder para tus subordinados, fijar estándares altos pero accesibles, estar dispuesto a hacer aquellos que demandas de tus soldados, y comparte el peligro y las situaciones azarosas con ellos.
4. Mantén informados a tus subordinados. Esto les ayuda a tomar decisiones y actuar dentro del ámbito de tu misión, promueve la iniciativa, mejora el trabajo en equipo e incrementa la moral (o la buena actitud y disponibilidad general).
5. Desarrolla un sentido de responsabilidad en tus subordinados: Enseña, reta y desarrolla a tus subordinados. Delegar indica que confías en tus subordinados y hace que ellos mismos pidan más responsabilidad.
6. Asegúrate que la misión o visión es comprendida, supervisada y llevada a cabo. Los soldados necesitan saber que es lo que esperas de ellos; que deseas lograr, cual es el estándar que esperas de lo que hacen y cuando quieres que se cumpla.
7. Desarrolla a tu equipo. Entrena ampliamente y en forma cruzada a tus soldados hasta que tengan plena confianza en las habilidades técnicas y tácticas del conjunto.
8. Emplea a tu equipo en acuerdo a sus capacidades. Conoce las capacidades y limitaciones de tu unidad, usa el enfoque a la misión para detectar las tareas esenciales para el cumplimiento de la misión y conduce un entrenamiento profundo, retador y realista para asegurar que tu unidad logra el estándar deseado en cada tarea.

Como ven mucha terminología pertenece a la milicia que normalmente se asocia con destrucción, inflexibilidad y falta de ingenio o iniciativa, y sin embargo los conceptos mencionados son claros y directos. El hecho de referir a una institución como el ejército lejos de ser un detrimento para el sentido que nos interesa le otorga más importancia a los conceptos, por que ¿no quisiéramos todos que nuestro equipo de proceso de negocio fuera tan efectivo y eficiente como una unidad de elite de uno de los ejércitos más poderosos del planeta? Podrán argumentar que si el ejército de Estados Unidos es o no de los más poderosos y efectivos, pero eso es harina de otro costal. Lo importante aquí es tomar las ideas que nos ayuden a enfocar nuestro estilo de liderazgo en la organización en la que nos desempeñemos, sea esta una unida de elite, un monasterio jesuita o una microempresa.

Fuente: Luis Flores

Etimología de la palabra líder

Comprender en profundidad las raíces etimológicas del término “líder”, nos ayudará a adentrarnos en la comprensión de uno de sus significados más interesantes referidos a nuestro estudio. Existen dos orientaciones etimológicas con respecto al término que nos ocupa. El primero de ellos, más débil y discutido, corresponde a la etimología proveniente de la lengua latina. La segunda, tal vez la más aceptada, asumida por la Real Academia Española, corresponde a la consideración de la palabra líder como un anglicismo, es decir, una palabra derivada de la lengua inglesa, pero pasada al español a través de un proceso llamado barbarismo. Ambas etimologías, sin embargo, parecen encontrar un antecesor común en la lengua indoeuropea mediante la partícula leit de dicha lengua. En las lenguas sajonas, esta partícula ha sido encontrada con certeza como un antecedente de la palabra leader del inglés, no siendo la certeza aplicable en forma contundente a la raíz latina, pues algunos autores sospechan que la raíz latina antigua pudo tener como antecedente indoeuropeo a la mencionada leit, mientras que otros no creen que pueda provenir de dicha lengua. A continuación consideraremos ambas vertientes, ya que las mismas son pasibles de arrojar luz sobre el tema que nos ocupa.

Desde la etimología latina
La palabra “líder” podría encontrar su origen —recordemos que este origen es discutido— en la partícula “lid”, que proviene del latín lis-litis (nominativo y genitivo latinos, respectivamente). Su significación original en la lengua latina es: disputa, querella o proceso. De esta manera y según su etimología, el líder es quien inicia o se encuentra inmerso en una querella, disputa o proceso. Este significado es verdaderamente interesante pues, coloca al líder, no como alguien con una postura pasiva frente a la realidad, sino como alguien que tiene una postura activa de disputa mediante la cual, se supone, quiere cambiar algo de su entorno inmediato. Disputar, de cualquier modo, no necesariamente ha de significar pelea o riña, el cual es el sentido semántico más extendido en nuestros días. Si nos remitimos también a la etimología de esta palabra, encontramos dos partículas latinas de las cuales proviene. La primera, dis, significa separar o separadamente. La segunda, puto o putare, es un verbo latino que significa podar o limpiar. De este modo, una disputa es un proceso mediante el cual se separan o distinguen elementos de algo para limpiarlos o podarlos, para remover sus partes malas y nocivas. Si forzamos una aplicación de este sentido al liderazgo, el líder será, entonces, quien tendrá la claridad para separar o analizar algo en sus elementos constitutivos, de tal manera de separar los elementos nocivos, que no sirven e impiden su crecimiento. La palabra querella, también se encuentra relacionada coherentemente con la significación que venimos profundizando. El término querella proviene del latín querela, que significa queja o lamentación. Es justamente lo que sucede con la actividad del liderazgo, ya que, en los que no quieren cambiar, ni podar o separar de sí sus partes disfuncionales, se encuentra la queja, sobre la que debe actuar el líder.
Sintetizando, entonces, podemos decir que la palabra líder significa etimológicamente: actuar de manera tal de tener cierta lucidez para separar y distinguir las partes constitutivas de algo o de alguien, de tal manera de remover de ellas las que no son convenientes para su crecimiento y desarrollo, produciendo por este procedimiento cierta queja o dolor. En el líder, entonces, encontramos algunas notas características que pueden seguirse de su significado etimológico. El líder es el que ve, según cierta claridad mental e intelectual, lo que es disfuncional, incorrecto o inadecuado en algunas de las partes constitutivas de algo o de alguien. Este algo o alguien puede ser una persona, un proceso o una cosa. El líder, además de verlo, lo separa, lo quita y lo poda. De esta manera y según este modo de entender, el líder es el que remueve aquellas partes de las cosas, de las personas o de los procesos que les impiden crecer, desarrollarse y ser genuina y plenamente lo que son o aspiran a ser, en forma natural. El líder es un curador de personas y de cosas que no funcionan bien, ya que puede vislumbrar en las mismas lo que les impide progresar, y les ayuda a removerlo, no sin cierto dolor que puede producir quejas.

Uno de los aspectos más interesantes que surge de este estudio de la palabra que nos ocupa, nos orienta a que el líder ha de poseer una cierta capacidad intelectual especialmente desarrollada pues, para poder vislumbrar lo que ha de ser quitado, removido o podado de algo o de alguien, debe ser un experto conocedor de la naturaleza de ese algo o ese alguien. En el caso del liderazgo, al tratar con personas humanas, el líder debe ser un conocedor profundo de la realidad y naturaleza del ser humano, lo cual tratamos de explicar con cierta profundidad en el capítulo anterior. Aquí tenemos otra justificación de la razón de ser de dicha explicación. El líder debe ser un experto de todo lo que se encuentre relacionado con la naturaleza humana pues, ciertamente, debe liderar a personas humanas. Es con ellas, en el fragor del equipo, que puede lograr las visiones colectivas por él propuestas.
Por cierto, uno de los aspectos más nocivos y perjudiciales que se observan en las organizaciones de nuestros días, es el hallazgo de supuestos líderes —falsos líderes en realidad— que conocen poco y nada de la naturaleza humana. Ni siquiera, lamentablemente, se conocen a sí mismos, y aún así quieren liderar a otros. Se manejan torpemente como un elefante en un bazar, rompiendo y destruyendo elementos muy valiosos a cada paso. El líder genuino y auténtico debe ser un estudioso constante de la naturaleza humana, pero no solamente desde alguna de sus dimensiones, lo cual conducirá necesariamente a un reduccionismo, sino del conjunto de ellas. El líder debe ser un experto conocedor de la corporeidad del ser humano, de sus aspectos psíquicos y emocionales, de su estrato mental e intelectual y, por último, debe ser un experto en espiritualidad. Ya se dará cuenta el lector el por qué el liderazgo fracasa constantemente en nuestros días. Vive el constante drama de aspirar a liderar a seres humanos, pero no los es esencia y profundidad. No sabe qué son.

Desde la etimología sajona
Si consideramos a la palabra líder como derivando del inglés leader, la cuál es la acepción que toma, como dijimos, la Real Academia Española, debemos remontarnos a la consideración etimológica de dicha palabra. Leader significa, en su carácter verbal y en términos generales, guiar por un camino, servir como indicador de ruta y ser un canal o conductor para algo, entre otras acepciones.
Su etimología proviene del inglés medio leden, que a su vez proviene del inglés antiguo laeden, que a su vez encuentra su raíz en el indoeuropeo leit. Si profundizamos un poco más, podemos verificar que el término leader aparece alrededor del año 1300 mediante el vocablo ladere, que se forma con el vocablo ya mencionado leden, proveniente del inglés medio, sumado a la partícula –er, que designa a una persona o cosa que realiza la acción del verbo. Leden aparece por primera vez alrededor del año 1125 proviniendo del inglés antiguo ya mencionado laeden, que significa acto de ir con alguien. Finalmente se llega al indoeuropeo leit, significando avanzar o ir hacia delante.

De esta manera, y según lo que hemos mencionado, líder significa, según la etimología de la lengua inglesa, el acto de guiar para avanzar e ir para adelante. Ahora bien, el guía no es solamente el que conoce el camino sino también el que conoce las aptitudes y capacidades de quienes recorren el camino. Por esto, el líder no es solamente el que conoce el camino que le lleva desde el lugar donde está hasta el que desea estar, el camino de la misión, sino también el que conoce en profundidad las aptitudes de sus liderados. Por este motivo, dando otra prueba adicional a lo expuesto en el capítulo segundo donde decíamos que el líder debe conocer lo que es un ser humano, puesto que se ocupa de liderarlos, esta etimología nos demuestra la necesidad de tal conocimiento. En esto concuerda también con al etimología latina. Sus sentidos son similares. Así las cosas, encontramos otra prueba de que el líder ha de ser un experto conocedor de la realidad del ser humano, y del camino que desea ayudarle a recorrer.

La palabra guía proviene de una antigua raíz indoeuropea llamada weid, que significa ver. Este ver no es solo superficial sino profundo y contemplativo, ya que quien guía por cualquier camino de que se trate debe conocer con máximo detalle los menesteres y secretos del mismo. El guía es el que contempla y conoce en profundidad el camino, lo muestra, y ayuda a recorrerlo.

El líder es como un jardinero podador y guía de personas
Es menester remarcar aquí que las dos líneas etimológicas estudiadas, la latina y la sajona, llegan a una idea bastante común y similar de lo que es el liderazgo. Desde el latín decíamos que al líder le corresponde actuar de manera tal de tener cierta lucidez para separar y distinguir las partes constitutivas de algo o de alguien, de tal manera de remover de ellas las que no son convenientes para su crecimiento y desarrollo, produciendo por este procedimiento cierta queja o dolor. Desde la etimología sajona, proveniente del inglés, decíamos que al líder le corresponde el acto de guiar para avanzar e ir para adelante.

Todo este estudio etimológico antedicho nos lleva a plantear la metáfora de comprender al líder como una especie de jardinero que se ocupa de podar todo aquello que en las personas impide su crecimiento. Una vez hecho esto les ayuda a crecer y a desarrollarse, alcanzando el máximo de potencial de que es posible. Aquí aparece por primera vez uno de los sentidos más profundos de la esencial del liderazgo: el servicio. Si bien esto lo explicaremos con profundidad más adelante, podemos apreciar que una de las características esenciales del líder es ponerse al servicio de sus liderados. Para ello, como dijimos y lo volvemos a repetir por su capital importancia, ha de ser un experto conocedor de la naturaleza humana para saber efectivamente qué es lo que le ayuda a desarrollarse y qué se lo impide, cuáles son sus objetivos propios y la finalidad de sus vidas. El líder no puede desconocer cuál es el sentido último de la vida del ser humano. De este modo, profundizando la necesidad de que el líder, como dijimos, se ha de encontrar al servicio del desarrollo de sus liderados, ayudando a los mismos a remover o cambiar aquellos aspectos de sí mismos que le impiden crecer y perfeccionarse, y una vez hecho esto, guiándolos, como quiere la etimología sajona, a sus más grandes destinos de grandeza.

El liderazgo, entonces, no es una actividad que ha imponer conductas desde el exterior de las personas sino que, conociendo en detalle a las mismas, ha de estimularlos a quitar y cambiar desde dentro de sí, todo lo que le impida desarrollarse como ser humano. Esto puede entenderse desde el punto de vista, ya sea personal, relacional, organizacional o cualquier otro. Una vez hecho esto, debe guiarlas por el camino de alcanzar los logros propuestos y desarrollar en actos y en obras en el mundo todo su potencial posible.

Tomado del libro “La esencia del liderazgo” de Hugo Landolfi (de próxima aparición)
Por Hugo Landolfi

El liderazgo y las claves de las victorias de Napoleón Bonaparte

El único parámetro verdadero de medición de liderazgo en empresas son sus resultados. Esto requiere la habilidad de actuar audazmente sin garantía de éxito. El obstáculo más grande a superar es el miedo a lo desconocido.

La clave de la confianza
La mayor parte del miedo se basa en la ignorancia. Cuanto más conocimiento o habilidades poseas de un área determinada menos miedo tendrás en torno a ese tema. Napoleón Bonaparte es considerado por muchos historiadores tal vez el líder militar más grande de la historia. Más de 100.000 libros han sido escritos acerca de él desde su muerte en Santa Helena.

Napoleón Bonaparte

Prestar atención al detalle
El coraje de Napoleón fue legendario, pero no era ni vanidoso ni impetuoso. Napoleón fue famoso por su fastidiosa atención al detalle, por esforzarse en estudiar y comprender minuciosamente cada situación militar con la que se enfrentaba. Dirigió al ejército francés en cientos de grandes y pequeñas batallas y perdió sólo tres, la última de ellas en Waterloo. Cuanto más conoces a lo que te enfrentas, menor será tu nivel de ignorancia y naturalmente, mayor coraje y confianza tendrás. Cuanto más tiempo pasas pensando como atravesar una dificultad, más capaz serás de luchar contra esta cuando se presenta. Napoleón planificaba cada uno de sus ataques, cada uno de los movimientos que realizaría frente a determinada circunstancia, para minimizar sus errores.

Piensa en las posibilidades

Este militar consideraba cuidadosamente cada ataque, cada posibilidad de derrota que pudiera encontrar y luego se preparaba contra ella. No estar preparado para situaciones imprevistas es un rasgo de debilidad en un líder. La confianza proviene del uso constructivo del pesimismo, pensando en cada una de las cosas que pueden salir mal tiempo antes de que ocurran.

Ponerlo en práctica
Aquí hay dos reglas derivadas de las estrategias de Napoleón para que puedas aplicar dentro de tu propia vida. Primero conviértete en un experto en tu área. Nunca pares de aprender o de crecer, cuanto más sepas, más confianza tendrás en ti mismo. Segundo, apégate a los hechos. Chequea todo dos veces. Estáte preparado para cualquier imprevisto. Cuanto más preparado estés, más confianza tendrás. Recuerda que la actitud se vincula al liderazgo, por lo que podría decirse que es una de las características esenciales del liderazgo auténtico.

¿Somos nuestro propio enemigo?

Nuestros titulares se encuentran llenos de historias de personas buenas que desembocan en el mal camino. Ellos aparecen en las noticias matutinas, en las tapas de los diarios, y esparcidos en los periódicos semanales. Estas penosas historias se han convertido, de muchas maneras, en una obsesión nacional. Estamos muy ocupados proyectando sobre aquellas personas que vemos en los medios, y pensamos: “Está loca”, “Es un completo idiota”, “¿Por qué arriesgaría tanto?”. Creemos que estamos juzgando a las personas cuyos errores ocurren en el centro de la atención pública nacional, pero en realidad nos estamos viendo a nosotros mismos. Innumerables actos de auto-destrucción y sabotaje se llevan a cabo en nuestras familias, comunidades, e incluso en nuestro círculo de amigos, y no somos del todo conscientes de ello.

Auto destrucción

A la mayoría de nosotros nos enseñaron que si, simplemente, nos envolvemos a nosotros mismos en una capa suficiente, creando una persona lo suficientemente convincente o escondiéndonos detrás de una atractiva máscara, las personas no descubrirán (e incluso, nosotros no descubriremos) que somos imperfectos, defectuosos e inseguros. Es completamente agotador mantener ocultos y negados varios aspectos de nosotros mismos. Eventualmente, al igual que una pelota empujada contra el fondo de una pileta, salen a la superficie y nos golpean en la cara. El acto de esconder quien verdaderamente somos y avergonzarnos de los aspectos de nosotros mismos que son menos perfectos es lo que genera nuestra desconexión del mundo, lo que no nos deja alcanzar nuestros más preciados sueños. Ése es el nacimiento del auto-sabotaje.

Todos tenemos aspectos de los cuales queremos deshacernos, entonces decimos: “Yo no quiero ser egoísta como mi madre. No quiero enfadarme como mi padre”, pero el hecho es que todos somos egoístas y nos enfadamos, a veces. Nuestra tarea, si queremos ayudar a nuestro prójimo y a nosotros mismos, se basa en mostrarles a las personas cómo llevarse bien con todos los aspectos de su humanidad, cómo amar los aspectos de nosotros mismos que hemos odiado tanto para que seamos libres de ser quienes somos en cada momento de nuestra vida, a cada hora del día. La esencia de este viaje es el amor propio. Cuando nos amamos y aceptamos todo y cada una de nuestras características particulares, establecemos entonces un alineamiento interno. Y, por supuesto, cuando hayamos alineado nuestro mundo interior, todo cambiará, incluyendo el modo en que nos vemos a nosotros mismos, el modo en que vemos a las otras personas, el modo en que tratamos a las personas en nuestras relaciones, y el modo en que nos relacionamos con el mundo global.

Un claro ejemplo de auto superación

Navegando por la web me he encontrado con la imagen siguiente, la cual me ha parecido un clarísimo ejemplo de auto superación. ¿Ustedes qué opinan?

Auto superacion