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Para muchos de nosotros, la idea de volvernos mentalmente incompetentes nos genera más temor que una enfermedad física. De hecho, en un estudio extensivo realizado en el año 2007, 7 de cada 10 adultos cuando se les preguntó qué es lo que más temen del envejecimiento respondieron: “la pérdida de memoria”.

La idea de perder nuestra memoria, nuestra habilidad de razonar coherentemente y de expresar nuestros sentimientos y emociones, e incluso el sentido de quienes somos es aterradora.

Pero esto no acaba allí, la pérdida progresiva de las habilidades mentales significa ser más dependiente de la voluntad de dios y de la paciencia de otros. En verdad comenzamos a perder la esencia de lo que nos convierte en individuos. Entonces ¿estamos todos destinados a experimentar dificultades crecientes en el aprendizaje, el pensamiento y en la memoria; mayor confusión y en última instancia, la pérdida de nuestra independencia y personalidad?

La respuesta es un No definitivo y aquí te presentamos las razones por las cuales afirmamos esto. Investigaciones recientes del cerebro han mostrado que si actúas para mejorar la condición de tus células cerebrales y fortalecer las conexiones entre ellas, puedes reducir considerablemente las posibilidades de un deterioro mental futuro, o si ya ha comenzado, puedes trabajar para disminuir su progreso…¡tal vez incluso revertirlo!

Es más, si no hacemos nada para protegerlas, a los 30 años o más nuestras células cerebrales y las conexiones entre ellas comenzarán a extinguirse, lo que significa que nunca se es demasiado joven para iniciar una acción preventiva al respecto.

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Entonces ¿cómo podemos utilizar estos conocimientos médicos recientes para proteger nuestro futuro estilo de vida y que no tengamos que depender de otros? Bueno, ¿qué tal ejercitando un poco el cerebro? Con esto no me refiero a hacer tests de memoria y rompecabezas, como cualquier otro programa de salud mental. En realidad disfrutarás ejercitando tu mente haciendo lo que más le guste a tu cerebro.

Así es como funciona:
Las células de tu cerebro son como pequeñas baterías y proveen la electricidad que tu cerebro utiliza—con ayuda de químicos especiales—para enviar y recibir mensajes. Si dejas de usar la batería de tu auto o si el cableado se corroe la electricidad no fluirá adecuadamente y te resultará difícil entonces encender el motor o hacer que el auto marche eficientemente.

Algo parecido ocurre con tu cerebro… necesita mantenimiento especial para mantener el suministro de energía fluyendo adecuadamente. Y eso es precisamente lo que estas últimas investigaciones médicas intentan comunicarnos.

¿Cuál es el mantenimiento especial que nuestro cerebro necesita? Aquí te presentamos algunos de los factores que deberías considerar cuando desarrollas estrategias para ejercitar tu cerebro y mantenerlo saludable, alerta y vital: ejercicio físico, reducir los niveles de estrés, estimular el flujo de sangre al cerebro, controlar el ritmo de la respiración, desafiar directamente al cerebro, estimular los sentidos.

En conclusión es justo decir que todos los elementos anteriormente presentados pueden tener un efecto positivo en la salud cerebral por sí mismos. Sin embargo, es el impacto sinérgico de utilizarlos en combinación lo que produce mayores beneficios.