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México, al igual que todos los países tienen entre su población a ladrones, asesinos, secuestradores, drogadictos y corruptos, entre muchos otros. Muchos de estos se encuentran en los reclusorios y otros tantos se encuentran “libres”, difícil será saber cuantos hay fuera de los reclusorios, pero lo que si podemos afirmar es que son muchos.

La existencia de estos personajes genera la necesidad de policías preventivos que están dedicados a la prevención y otros que son llamados los judiciales que están dedicados a la investigación y a la persecución de los presuntos delincuentes.
Los policías de la ciudad de México suman más de 100, 000 policías, pero también habría que contar a los policías privados que son muchos ante la ineficiencia de la policía pública.

La existencia de los delincuentes también genera la necesidad de ministerios públicos y de los jueces, quienes determinan la responsabilidad de los presuntos delincuentes. Detrás de los policías, de los ministerios públicos y de los jueces hay mucho personal administrativo que también cuesta mucho dinero.

Los delincuentes también generan la necesidad de abogados, unos que los defienden y otros que los acusan. La cantidad de estos es abundante, tanto es así que las escuelas de leyes son de las más saturadas y que por supuesto generan grandes gastos para la sociedad.

Otros profesionales que dedican gran parte de su tiempo a los delincuentes son los periodistas de la nota roja, no podemos hacer a un lado a los principales conductores de radio y televisión que también dedican algo de su tiempo para relatarnos las notas que tienen que ver con los delincuentes.

Quizá la principal institución que se ocupa de los delincuentes sean los reclusorios, ahí se ocupa mucho personal entre custodios, personal administrativo y de mantenimiento, esto desde luego que absorbe un gran presupuesto. Hay infinidad de empresas que producen todo tipo de artículos para la protección de los hogares y de las empresas, van desde los sistemas de computo hasta las empresas de blindaje de los automóviles.

Este tipo de empresas están en pleno crecimiento.No podemos olvidarnos de los legisladores que también se ocupan de crear las leyes que tienen que ver con la protección de la población, podrá decirse que sirven o no sirven, pero se gasta mucho dinero en su operación. Son muchas las instituciones y las empresas que dedican su tiempo, su esfuerzo y su talento a los delincuentes, todas estas absorben un gran presupuesto y no tienen un producto final valioso.

Las actividades que desarrollan unos y otros no son económicamente productivas para la sociedad. Son millones de personas que están ocupadas de los delincuentes, muy distinto sería nuestro país si todos estos se dedicaran a la producción de conocimiento, de patentes, de nuevos inventos, de productos de exportación aprovechando que México es uno de los pocos países que cuentan con todos los recursos para estar entre los mas ricos.

La mayor parte de los mexicanos ignora que México cuenta con recursos con los cuales se puede generar la riqueza y eso hace que sean los extranjeros quienes más aprovechan nuestros recursos. Muchos de los empresarios invierten en proyectos que les traen mucho dinero y rápido, no les importa tanto generar el bienestar para todos. En estos momentos hay un gran temor por la entrada en vigor del tratado de libre comercio en relación a la agricultura.

Sería deseable que esos grandes empresarios invirtieran en el campo y generar desde ahí los grandes proyectos y con ello el bienestar entre todos y para todos. Si se eliminaran a todos los delincuentes o que se reunieran todos los dioses del universo para decidir que todos los delincuentes se convirtieran en personas buenas, trabajadoras y responsables, es seguro que habría una crisis social y económica.

No existiría una razón de ser de los policías, ministerios públicos, jueces, abogados, escuelas de derecho y de los reclusorios.
¿Qué pasaría con todos estos profesionales? ¿Qué pasaría con el personal que labora en los reclusorios? ¿Qué pasaría con todas las empresas que se dedican a la producción de todo tipo de aparatos para la protección contra los delincuentes? Desde luego muchos se acomodarían en otras actividades pero no todos. Muchos hablamos mal de los delincuentes pero ante este escenario, en caso de que fuera posible, pediríamos que regresaran los delincuentes, porque solo así tendrían un trabajo “decente”.
Tal vez este ejercicio de imaginación le pueda parecer absurdo, ocioso por imposible, pero este tiene el propósito de darnos cuenta de que estamos atrapados y de la necesidad de crear los mecanismos para salir de esta trampa.

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Prácticamente en todas las campañas políticas nos hacen la promesa de que dejarán caer todo el peso de la ley sobre los delincuentes. No alcanzan a darse cuenta de que esa promesa significa meter más burocracia, mas gastos y menos gente ocupada en la fabricación de productos que realmente necesitamos para nuestra supervivencia. Los políticos que hacen este tipo de promesas o son unos ingenuos o son unos mentirosos.

El día en que los políticos conozcan las verdaderas causas de la inseguridad, necesariamente operaran de manera distinta y se llevará a que la delincuencia caiga por su propio peso. Existe una exacta correspondencia entre el concepto que se tiene del ser humano y el tipo de instituciones que tenemos, estos dos elementos producen al ser humanos que actualmente somos.
La educación y cultura que hemos generado nos ha vacunado contra el cambio, esto hace difícil que podamos cambiar como persona y como sociedad.

Si realmente queremos cambiar, necesitamos crear otro concepto del ser humano y con ello necesariamente crearemos otras instituciones totalmente distintas. Desde los primeros años en la escuela se nos dice que los seres humanos somos unos animales y desde luego que muchos llegamos a sentirnos eso y después se nos acusa de actuar como animales. Estas contradicciones merecen ser analizadas y a partir de ahí podremos crear un concepto diferente del ser humano.

Necesariamente la educación que recibiremos desde pequeños nos llevará por un sendero distinto y también nos llevará a crear instituciones totalmente distintas. Esto implicará aprender a observar por nosotros mismos y al mismo tiempo podremos crear las soluciones que la multitud de problemas nos reclama. No existe otra solución para todos los problemas que enfrentarán nuestros hijos, eso les tocará a ellos desarrollar mediante una educación de calidad.

El problema es que cuando hablamos de este concepto automáticamente pensamos en la responsabilidad del gobierno y eso no es así, la responsabilidad la tenemos todos, desde el estudiante, el padre de familia, el maestro, el periodista, el religioso y desde luego el gobernante. Todos tenemos una responsabilidad muy específica al respecto.

El problema es que todos estamos esperando para que el otro cumpla con su responsabilidad y de esa manera nunca tendríamos una educación de calidad porque nos la pasaríamos esperando a que el otro cumpla. Los medios de comunicación tienen la posibilidad y la responsabilidad de comunicar las nuevas y es que entre todos podemos. Los medios pueden trasmitir las nuevas ideas que hay para hacer de los niños unos verdaderos genios y con ello poder salir del bache en que nos encontramos. Durante toda nuestra historia hemos sido pasivos y reactivos como personas y como nación, ya es tiempo de cambiar, es hora de que empecemos a ser proactivos.

Por Ernesto Partida Pedroza

Sobre el autor:
Nací en Sombrerete, Zacatecas. Estudié la primaria en esta ciudad, la secundaria y la preparatoria la estudié en Culiacán, Sin.
Estudié un año en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM; 5 años de medicina homeopática en el Instituto Politécnico Nacional, después la carrera de Periodismo en la escuela Carlos Septién García y posteriormente la maestría de Didáctica y Conciencia Histórica en la Universidad de la Ciudad de México.
He trabajado en El sol de México, en El Economista, el Noroeste de Culiacán, en El Debate de Culiacán y actualmente colaboro en el periódico Imagen de la Ciudad de México.
En 1984 obtuve una mención honorífica en el concurso nacional de periodismo en el Club de Periodistas de México, por el artículo de fondo sobre Los periodistas del futuro.
Soy autor de los libros: El perfil del periodismo para el nuevo milenio, Decálogos hacia un nuevo México, y Déjennos soñar.