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Una parte de nosotros busca constantemente la seguridad y la comodidad, y aborrece el cambio o los desafíos: el desarrollo personal. Mientras que otra parte quiere intentar cosas nuevas y tomar riesgos, una parte de nosotros está cansada de las otras partes. Otra parte teme por nosotros. Así, ase puede decir que dentro nuestro tenemos una comunidad de matones, de amorosos amigos y de genios creativos. A veces sentimos que se ha desatado una batalla entre ellos y nos preguntamos qué parte ganará.

La personalidad humana es un colectivo de caracteres, y no incluye una única característica. Nosotros tomamos diferentes decisiones y realizamos actos diferentes dependiendo de quién está sentado en el asiendo del conductor ese día. ¿Entonces qué parte de nosotros toma nuestras decisiones? ¿Qué parte de nosotros sabe qué es lo mejor para nosotros? ¿En qué parte debemos confiar? ¿Cómo solucionamos todo esto?

Conciencia y vida

Bueno, en verdad no es una cuestión de solucionar nada. Como Einstein explicó maravillosamente: No podemos resolver un problema desde el mismo nivel de conciencia que creó el problema en primer lugar. El crecimiento o la madurez viene naturalmente, no se lo entiende ni se lo llama. Es la autenticidad.

Realmente no importa a qué decisiones nos enfrentemos, cuáles sean nuestras metas y sueños. Y no importa si las decisiones que debemos tomar parecen ser grandes o pequeñas como estas: ¿debo mudarme de esta casa a esta otra? ¿debo casarme con el joven de La Plata o con el de Córdoba? ¿debo usar los zapatos azules o rojos? Cualquiera de estas preguntas puede volvernos locos. Si tienes una personalidad fuerte ya sabes esto. Quieres vivir tu verdadera forma de ser. Quieres ser tu yo más auténtico y tomar las mejores decisiones posibles. Todas las decisiones pueden parecerte enormes para ti. Entonces ¿Qué tenemos que hacer?

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Bueno, como Einstein sugiere, necesitamos movernos en diferentes niveles de conciencia. El antiguo ser humano no entiendía esto. Tiene opiniones y está pegado a ellas. Tiene sentimientos y se deja llevar por ellos. Y si sus propios pensamientos y sentimientos no le proveen respuestas con las que se sienta cómodo, tiene otras personas con las que puede consultar hasta encontrar alguien que le ofrezca un consejo que desee tomar. Cuando se trata de tomar decisiones significativas y conmovedoras, nos resulta sumamente agotador y menos que satisfactorio, pero aún así lo hacemos.

Al dejar de enfocarnos en nuestro mundo físico, incluso por unos pocos minutos cada mañana y cada noche, se nos abre un campo nuevo de nuestra conciencia. Cuando deliberadamente cultivamos una relación personal con nuestro Yo más elevado, con nuestra espiritualidad, este campo de conciencia se vuelve más accesible. Con práctica podemos aprender el lenguaje de este Yo, antes oculto a nuestra visión. Y cuando lo hacemos, recibimos una guía que no encontraremos en ningún otro lado.

Este es el proceso evolutivo que está ocurriendo hoy en día en muchas de las personas del mundo entero. Todos estamos, cada uno a su propio modo, moviéndonos desde nuestra ordinaria perspectiva humana a una nueva extraordinaria. El nuevo Ser Humano está dando un paso adelante como una persona completa—alineada y conectada con su gran Naturaleza Espiritual.

Las elecciones hechas desde este nivel de conciencia se sienten en todo el cuerpo. Resuenan en el corazón y aparecen como soluciones creativas a problemas ordinarios. Se sienten como un conocimiento interno bien sólido. Sí, toma mucha práctica aprender el lenguaje que nuestro Yo espiritual utiliza para darnos a conocer este conocimiento. Y requiere incluso más práctica confiar en los mensajes que estamos recibiendo y actuar en base a ellos. Convertirse en una persona completa es un proceso sumamente excitante y liberador y es el primer paso para construir la vida que queremos.