Mar 21

Una de las aberraciones más extendidas en las organizaciones tiene que ver con la creencia de que el liderazgo se fundamenta en un rol nominal. Es decir, que con el solo hecho de ser alguien denominado “líder”, esa persona será, automáticamente, líder. Las empresas de hoy en día —que sinceramente no entienden mucho de liderazgo— estimulan a sus empleados que ocupan puestos directivos, o que tienen personas a su cargo, a hacerse llamar líderes. Esta conducta que parecería superficialmente inocua es, en realidad, profundamente nociva. El fundamento del desacierto es creer que el nombre de algo hace al ser esencial de ese algo; cuando, en realidad, es al revés. No por el hecho de que alguien sea llamado líder será líder; sino que, al contrario, podrá ser llamado líder cuando sea genuinamente un líder. Estamos frente al caso del nominalismo aplicado del liderazgo, del que ya hablamos anteriormente.

El grado de confusión y desconfianza que genera en los equipos organizacionales el ejercicio del nominalismo en el liderazgo es notable. Dado que un nombre o título ficticio es algo que debe imponerse por la fuerza —al contrario de lo que sería un acaecimiento natural en la aplicación de un nombre—, este ejercicio afecta la salud colectiva de los liderados y de toda la organización. Llamar a las cosas —e incluso a los líderes— con nombres que no les corresponden naturalmente, produce notables confusiones, genera desprecio, aumenta la disfuncionalidad y la desorganización operativa. Enferma a la organización; sea una empresa, una familia o un equipo deportivo. Además, el nominalismo brinda un mensaje macabro, ya que dice: “No hace falta transformarse genuinamente en algo para llevar el nombre o título que le corresponde, sino simplemente parecerlo”. El drama de ser o parecer, por ende, también extiende sus tentáculos en nuestra materia.

Otra creencia errónea implica la suposición de que llamar a alguien líder, aunque no lo sea, podrá estimularlo a transformarse en uno. Si seguimos cuidadosamente las explicaciones anteriores respecto de lo que el liderazgo significa, llegaremos a la clara conclusión de que no hay manera de que eso suceda. El liderazgo es una elección consciente que surge desde el interior de la persona y no de los estímulos del medio que la rodea. El nombre nunca llevará a la esencia, pues no es el camino en que se desarrolla el perfeccionamiento personal. Al contrario, es la esencia —lo que genuinamente se es— lo que ha de llevar al nombre.

Tomado de nuestro libro “La esencial del liderazgo” de próxima aparición

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6 Respuestas al artículo: “Hacerse llamar “líder” no hace a un líder”

  1. karen alessandra Dijo:

    Hola, pues me da mucho gusto encontrarme con paginas como
    esta, es muy interesente , y mas porque soy estudiante de la Licenciatura en Administracion y estos temas son muy escenciales para poder llegar a una mejor formación.
    Sé que me serviran de mucho.
    Bueno, espero escribir pronto.
    Hasta luego.

  2. Estela Dijo:

    Hey Hugo..
    Creo que te he escrito en otras portunidades … pero nunca esta de mas

  3. Estela Dijo:

    Sorry … envie el mensaje sin terminar..
    Pues te decia que nunca esta demas decir GRACIAS … por tu dedicacion y tu profesionalismo en lo que publicas en tu Blog y como manejas este recuerso tan poderoso
    GRACIAS
    Estela Gavidia
    New York

  4. Prof. Hugo Landolfi Dijo:

    Gracias Estela por tus palabras!

    Hugo

  5. Pablo Dijo:

    He localizado este sitio buscando otras cosas y me parece sumamente interesante el tema de liderazgo. De todos modos debo hacer una puntualización. Quienes estudiamos, como ustedes las posiciones de liderados y sus líderes no podemos abstraernos a la realidad; por ello es que existe el líder formal (nombrado por la empresa o dueño de la misma) y líder natural que es aquel que surge, por ejemplo, ante una situación límite tomando las riendas de la misma. El liderazgo natural, según entiendo, no surge de un proceso consciente (el formal sí porque debe sortear dificultades para dar órdenes y que sean cumplidas) todo lo contrario, es espontáneo en la mayoría de los casos. Si vemos a un político que tiene seguidores debemos comprender su liderazgo natural, seguramente ha estudiado cómo moverse y ha ido tomando confianza al hablar durnte su carrera pero su liderazgo es innato; en la historia del Río de la Plata conocemos muy bien la ingerencia del otrora caudillo local y de los últimos caudillos. Son, generalmente, individuos con gran dinamismo y fuerza de carácter pero con suficiente humildad y muy buena oreja además de ser dúctiles tomando decisiones drásticas a veces y cediendo en otras. Ya aburrí así que les saludo y felicito por su página nuevamente

  6. Pablo Dijo:

    Me olvidé de algo, creo que es totalmente improductivo que dentro de una empresa se obligue al personal a dirigirse como lider respecto a su jefe. Es cierto que si ha llegado a la jefatura deberá tener alguna condición extra pero hacerlo nominar como lider es algo exagerado. Sin embargo, fíjense ustedes, que si hablamos de un proyecto no nos cuesta nada decir “el líder del proyecto es fulano”.Cada cosa en su lugar y su momento

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