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La pregunta por la existencia de Dios es, tal vez, la pregunta más importante que puede hacerse un ser humano. Es la pregunta primera, no porque sea la primera pregunta que se haga, sino por la relevancia de la misma para la vida de todo hombre. Su vida, su caminar cotidiano por esta tierra, adquirirá característica completamente contrapuestas, ya sea que se realice dicha pregunta o ya sea que no se realice la misma y se la ignore completamente. Podemos vivir, si queremos, como si dicha pregunta no existiera, es decir, como si no hubiera un cuestionamiento tal para el ser humano. La respuesta a dicha pregunta, o el recorrido mismo de buscar una respuesta, es capaz de cambiar la vida de la persona que la realiza de un modo tal, que la misma ya no volverá a ser la misma. Y no hablamos aquí simplemente de encontrar una respuesta, sino, al menos, de plantear la pregunta que lleva al ser humano a preguntarse por su causa primera y esencial. La causa última que explique en definitiva la razón de su existencia.

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El ser humano, necesariamente, ante la conciencia de su existencia precaria, es sutilmente invitado a preguntarse por el origen de la misma. Pero no se habrá de preguntar solamente por el origen físico de su vida, sino también y esencialmente por su origen metafísico. De este modo, no es solamente importante para el hombre conocer su procedencia dentro del mundo físico, sino también encontrar una respuesta final a la incógnita de su origen metafísico. Ambos caminos deben ir de la mano, el físico y el metafísico, pero este último ha de tener preponderancia sobre el primero pues es el único camino capaz de encontrar respuestas finales a algunas de los siguientes cuestionamiento existenciales que duermen dentro del corazón de todo ser humano, y aguardan a ser despertados: ¿Por qué existo yo si no encuentro en mí mismo la necesidad de mi existencia? ¿Por qué soy, si podría no ser? ¿Por qué existo, si todo lo que hay en mí no implica necesariamente mi existencia sino que, más bien y al contrario, se contrapone a ella? ¿Por qué el ser que viene de la nada y es, casi, una nada, sale de allí para existir? Estas preguntas no encuentran respuestas finales y conclusivas en las explicaciones habituales que nos provee el mundo físico.