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Vivimos en una era de sueños. No sólo somos impulsados a soñar sino que parece que tenemos que soñar en grande. “¡Colócate una meta para alcanzar tu primer millón! Pega la foto de tu sueño por toda tu casa. Admírala cada mañana e imagina que ya lo haz conseguido”, dice el típico motivador.

Es importante soñar. Los sueños motivan al éxito. Somos lo que somos, prácticamente por nuestros sueños. Sin embargo, es igualmente importante perseguir un sueño que sea verdaderamente tuyo. Cuando coloques tu vista en lo que quieres hacer en el futuro, pregúntate: ¿Es este sueño o meta realmente mío? ¿O ha sido impuesto por otros o por circunstancias determinadas? ¿Te esforzarás por conseguir el millón porque es lo que tu corazón te dicta, o es lo que parece ser “correcto” soñar? ¿Cómo defines tu hogar ideal? ¿Es definido por su tamaño y su piscina, o por el amor y la calidez que esparce?

“Cuando las personas ven algo como hermoso, se crea la fealdad. Cuando las personas ven las cosas como buenas, se crea el mal”, dice Lao Tzu, el sabio del Tao. En la definición del Tao nada es absoluto. Un sueño puede ser un sueño. El mismo sueño puede ser también una pesadilla. La persecución de un sueño puede ser ardua. No sólo requiere un gasto de tiempo y energía sino que requiere compromiso y puede estar determinada según tus otras ambiciones. Por otro lado, puede que te aleje de las personas que quieres, o demore una relación que querías comenzar.

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En dos palabras, la búsqueda de los sueños o de la felicidad involucra sacrificios, y la inversión puede ser alta. Imagina cuán miserable puede ser si has desafiado los bravos mares en búsqueda de la isla soñada sólo para darte cuenta de que es un mal lugar para vivir—y que no hay vuelta atrás! Cuando esto ocurre, el sueño se convierte en una pesadilla. El modo de evitar aterrizar en la isla soñada incorrecta es siendo sincero ahora, no luego. Reflexiona sobre lo que realmente quieres. Permítete divagar y dejar que tu yo interno te diga exactamente lo que quiere. ¡No lo que otros quieren! Se necesita coraje para examinar la veracidad de los sueños, especialmente cuando, en lugar de soñar en grande como otros, eliges un sueño simple. Sin embargo, la simplicidad puede significar grandeza para ti. El líder de la independencia india, Mahatma Gandhi, tuvo una vida simple, pero eso no significó que fuera un hombre pequeño.

No hay ningún parámetro que mida los sueños, dice Lao Tzu. Y de haber uno, debe ser tuyo, y no de otros. De hecho, tu corazón los conoce y debes dejar que te hablen. Así que recuerda: si deseas perseguir un sueño asegúrate que sea verdaderamente tuyo.

Por Hugo Landolfi
Filósofo