Ene 06

Un probervio chino dice que “Si no cambiamos la dirección de nuestros pasos, terminaremos llegando allí adonde nos dirigimos”. ¡Cuánto sentido común! Una sencilla definición de locura podría decir que es loco creer que llegaremos a determinado destino cuando nuestro pasos no se realizan en el camino que lleva a dicho destino. Así, no podremos llegar a ser guitarristas si estamos estudiando piano (o si no estudiamos nada), y tampoco llegaremos a ser Arquitectos si estudiamos veterinaria (o si no estudiamos nada). ¿Puede el hombre contemporáneo “llegar a ser” si recorre solamente el camino del parecer? ¿Puede el médico llegar a ser médico si solo simula ser un médico? ¿Puede acaso alguien llegar a algún lado sino no recorre exactamente el camino que conlleva hacia el destino querido? ¿No es ese el drama de nuestro mundo y del ser humano contemporáneo? Veamos.

¿Qué es “llegar a ser” para el ser humano? Si el ser humano es un ser tal que se auto construye en su humanidad, es decir, en su ser auténticamente humano, el “llegar a ser” del ser humano es, justamente, llegar a ser humano, a desarrollar en forma plena y lo más perfectamente posible en este mundo su humanidad )o su esencia) plasmada en actos y en obras. Mi libro “Construye tu obra y rómpete” habla de ello. El ser humano viene al mundo en un estado de escaso desarrollo y perfeccionamiento. Una de las tareas del ser humano en esta vida es desarrollar y perfeccionar todas sus dimensiones, incluyendo la esfera física, la esfera psíquica y emocional, la esfera mental e intelectual, y por último la esfera espiritual.

La diferencia del ser humano con respecto a otros seres de este mundo (como los animales) es que en el ser humano su desarrolo y perfeccionamiento dependen de su inteligencia y voluntad, de tal manera que es algo que él tiene que contruir diarimente. El animal no tiene que hacer nada de por sí, salvo lo que su instinto le manda. El ser humano debe poner todo de sí para perfeccionarse y así llegar a ser cada vez más humano, cada vez más perfecto, manifestando cada vez más las potencialidades que guarda su esencia.

¿Pero qué hace el hombre medio de hoy? Recorriendo un camino que no conduce allí adonde quiere dirigirse, busca llegar a ser desde el parecer. En el fondo, parecería que no quiere ser sino simplemente parecer. Todos sus esfuerzos están permanentemente puestos en simular ser algo que no es; en eso se juega la vida. Quiere ser bueno y virtuoso, pero al no estar dispuesto a realizar el esfuezo voluntario de recorrer el camino que lo conduce allí, se contenta tan solo con parecerlo. Vislumbra el largo y trabajoso camino que le llevará a constituirse como un hombre de raza, y por temor al esfuerzo, renuncia a ese camino y escoje un atajo: el atajo de la mediocridad. Son mediocres de raza. Vagos profesionales.

Quiere saber, pero por no estar dispuesto a realizar el esfuerzo genuino por aprender, simula su saber transformándose en un experto opinador de cuanto tema surja en una conversación. Sí, el mediocre de raza puede opinar con un aire de certeza sobre casi cualquier cosa, trivial o profunda. Habla con majestuosidad tanto de fútbol como de la existencia de Dios; tanto de botánica como de física nuclear; tanto de Aristóteles como de buenos vinos. Ah, ¡qué no daría por conversar con uno de ellos!

¿Creerá, acaso, esta raza de hombres escasamente humanos, que el arte de la simulación le deparará finalmente los bienes anhelados? ¿Creerá que simular saber le otorgará finalmente el conocimiento? ¿Tendrá la íntima convicción de que aparentando ser bueno podrá llegar a serlo genuinamente alguna vez? ¿Creerá, por fin, contradiciendo a la milenaria sabiduría china, que una persona puede llegar al objetivo propuesto sin importar el camino que tome para alcanzarlo?

Finalmente: ¿No está loco el hombre de hoy?

Por Hugo Landolfi

Ene 02

En este artículo sobre la realidad del tiempo hablábamos con respecto a que el tiempo es una creación metal del hombre en al medida en que logra medir las suscesivas etapas de un movimiento. En función de ello preguntábamos en este artículo qué se celebra en el año nuevo si, en definitiva, el tiempo en verdad no existe en la realidad.

Las respuestas han sido variadas y notables. Les agradezco a Anita que plantea la celebración como algo muy personal donde se evaluan las actuaciones pasadas; a Ana de Luz por su extenso y erudito comentario, aunque yo, por cierto, no acuerdo mucho con respecto a las vidas pasadas; a Estela Luz por su cita bíblica muy pertinente; a Alberto Alvari por sus interesantes reflexiones y sobre el sentido de la celebración; a Katerina Maksimenko pues busca indagar filosóficamente sobre el tema (y lo logra muy bien); a Nicolás por su perspectiva social acerca del tiempo; a Walter Lopez que vincula la temporalidad a la finitud, lo cual es muy cierto; a Mary Lou por asociar el tiempo y los ciclos humanos; a Jhon Armstrong porque manifiesta que aunque exista el tiempo el hombre igual puede elegir qué hacer; a Lorenzo Armas que vincula la celebración a los cambios que padece la humanidad; a Antonio Corredor y su explicación sobre las tradiciones humanas, muy pertinente; a Néstor Salgado siempre tan atento al sufrimiento de sus semajantes; a Elizabeth por compartir con nosotros su experiencia familiar: gracias!; y a Jorge Ludewig porque plantea también un tema interesante: la arbitrariedad de las fechas de celebración.

Gracias a todos por tan maravillosos aportes. Esto de hablar del tiempo y de la celebración de año nuevo de esta manera, nos coloca como pintando un cuadro en forma conjunta y colectiva, sobre el cual cada uno de nosotros va dando una muy personal y particular pincelada, el conjunto de las cuales muestra las múltiples facetas y modos de abordarse que tiene el tema en cuestión.

Algo que ha llamado mi atención es que casi todos se refirieron al año nuevo como una fecha para evaluar lo pasado, pero muy pocos plantearon objetivos a futuro para el 2009, lo cual debería ser algo típico para el liderazgo de la propia vida. Como decía Séneca: para quien no sabe adonde va ningún viento le es favorable. Ojo, no digo que esos objetivos no estén en cada uno de nosotros, simplemente digo que me ha llamado la atención que casi todos se manifestaron sobre el pasado, lo que no puede ser cambiado, en vez de manifestarse sobre el futuro, lo que todavía no ha sido realizado. ¿Sabemos adónde vamos o, al menos, adónde queremos ir en este año 2009? ¿Cuáles son nuestros objetivos personales, familiares y sociales en nuestras áreas multidimensionales como seres humanos, entre ellas el cuerpo, la psiquis, la mente y la espiritualidad?

¿Cuál es nuestra visión para nuestra propia vida individual y colectiva para este 2009 con respecto a lo material, lo psíquico, lo intelectual y lo espiritual? ¿Lo sabemos? ¿Lo tenemos claramente a la vista? Pues si no es así, ¿Cómo habremos de alcanzar un objetivo que no vemos?

Saludos a todos, Hugo Landolfi

Dic 29

Si el ser humano es, considerándolo fenomenológicamente, multidimensional, es decir que posee diversas dimensiones constitutivas, nuestra vida podrá estar centrada en cualquiera de ellas. Como un modelo preliminar de las dimensiones constitutivas del ser humano podemos decir que el mismo posee una dimensión corporal y física, una dimensión psíquico-emocional, otra dimensión mental-intelectual y por último una dimension espiritual.

La vida de cada persona en un determinado momento no puede estar centrada más que en una sola dimensión. Las más comunes, estadísticamente hablando, son las vidas centradas en la dimensión psíquico-emocional y en la dimensión mental-intelectual. Ambas corresponden al Ego, entendido este como la imagen que tenemos de nosotros mismos. No lo que somos (que lo da la visión espiritual) sino lo que creemos que somos.

Humildemente creo que si alguna finalidad posee esta vida terrenal, es ir migrando el centro de nuestra vida desde las dimensiones “menores” a las “mayores”, es decir, de las menos “evolucionadas” a las que más lo están, si se me permite la expresión. La aspiración máxima de nuestra vida debería ser, considerado este modelo, el centrar nuestra vida en la espiritualidad, alejándanoso cada vez más de la materialidad, sin por eso llegar a negar su importancia.

¿Dónde se encuentra el mundo de hoy? En las antípodas: centrados en el mundo del Ego, el mundo se debate entre el materialismo hedonista a ultranza y el nihilismo pesimista. Por eso el mundo está como está. ¿Ustedes qué opinan?

Nov 01

Gandhi decía que la acción tiene que ser una creación y no una reacción. Lo que quería decir, me parece, es que la reacción como respuesta a una acción tiene muy poco de creativa y de genuina, porque queda presa de la acción de la cual depende. De este modo, una reacción es siempre un acto muy condicionado por la acción ante la cual, justamente, reacciona.

Por eso, en nuestras acciones hemos de ser creativos, tratando de desprendernos de la influencia de las acciones que padecemos para comenzar a manifestar nuestro ser genuino y profundo a través de nuestros actos. Cuando nos pegan en una mejilla, decía Jesucristo, podemos también poner la otra mejilla, ser creativos, en vez de devolver el golpe, siendo reactivos. Un acto creativo habla de nosotros; un acto reactivo, en cambio, no habla de nosotros sino de la acción de otra persona de la cual depende. La reacción nos mantiene presos; la creación, en cambio, nos hace libres, genuninamente humanos.

Por Hugo Landolfi

Oct 28

La periodista Silvana Alvarez me hizo una entrevista para hablar sobre temas relacionados al ser humano como la expansión de la conciencia, las relaciones entre la ciencia y la espiritualidad, así como muchos otros. Ella se encuentra realizando un trabajo de investigación muy interesante al respecto para lo cual estuvo entrevistando especialistas en la materia. Al parecer, para ella yo soy uno de ellos ;). A ver que digo en esta primera parte:


Por cierto, entre los datos que menciono, hay un error de fechas. ¿A ver quién lo descubre? El que lo haga se ganará una copia gratuita de mi libro “De víctima a protagonista“.

Oct 26

Una de las acepciones que podemos utilizar para comprender aquello a lo que la palabra conciencia se refiere, implica asociarla con nuestro modelo interpretativo de la realidad. Así, nuestra conciencia, entendiendo por esto a todo el mundo del que somos concientes, y cómo es él mismo, es nuestro estado de conciencia actual.

Si también dijimos que nuestra capacidad de ser felices se encuentra relacionada con dicho modelo, podemos decir que el camino a la felicidad es un camino de expansión de la conciencia. Esta expresión, “expansión de la conciencia”, se refiere a un camino mediante el cual el modelo interpretativo de una persona se va ajustando cada vez más a la realidad. A lo que el mundo en verdad es y no a lo que creemos en nuestro modelo que es. Podemos asociar, entonces, la felicidad a nuestra capacidad para ser realistas, en el sentido de que nuestro modelo interpretativo, del cual nunca vamos a poder deshacernos, sea lo más fielmente parecido a la realidad. A modo de ejemplo podemos plantear una comparación: si el modelo interpretativo que poseemos de la realidad fuera como una fotografía de la misma, podemos decir que el mismo se ajustará tanto más a la realidad cuanto más realista sea la fotografía. El problema es que vivimos en mundos interpretativos notablemente distorcionados, los cuales si los comparamos con la realidad, no se parecen casi en nada. Por eso sufrimos y somos infelices, porque creemos que nuestro mundo distorisionado es el mundo real. Creemos que nuestro mapa es el territorio, pero hemos de recordar que el mapa siempre será un mapa, y que el territorio será siempre algo mucho más grandioso y extraordinario de lo que cualquier mapa pueda representar.

Ser felices se encuentra, entonces, al alcance de la mano. No es fácil, por supuesto, pero es posible. Debemos expandir para ello nuestra conciencia actualizando nuestro modelo intepretativo para que, cada vez más y paulatinamente, se parezca a la realidad.

Conciencia de la víctima y el protagonista

El modelo de víctima a protagonista, plantea y propone abandonar una de las mayores distorsiones interpretativas de las personas. El mismo se encuentra en la base de muchos problemas y sufrimientos de las personas, además que incluye el problema de la responsabilidad humana. Realizar el pasaje de víctimas a protagonistas, lo cual vamos a intentar ayudarlo a realizar, es simplemente un primer y pequeño paso en el camino de la expansión de la conciencia y, por ende, un gran paso en el camino de la felicidad.

Tomado del libro “De víctima a protagonista” de Hugo Landolfi

Oct 20

Para quienes tuvieron inconvenientes en escuchar la entrevista sobre liderazgo que me hicieran en Radio Palermo, hemos subido la misma también a youtube. Les recuerdo que la misma trata sobre si el líder nace o se hace, y sobre qué es el liderazgo.

Oct 16

En días pasados me han realizado una entrevista radial en el programa Café Holístico, conducido por el Licenciado Pablo Nachtigall, que se emite por Radio Palermo de Buenos Aires. El tema del programa y de la entrevista fue el liderazgo, y me han realizado, entre otras, las siguientes preguntas: ¿Qué es el liderazgo? ¿Líder se nace o se hace? ¿Cuáles son los lugares u organizaciones donde es más importante el liderazgo?

Seguidamente podrán escuchar el audio de la entrevista completa y apreciar mis respuestas sobre el tema. Espero que escriban sus comentarios y opiniones.

Oct 13

El ser humano es un ser de tal magnitud que reúne en sí mismo, de una manera asombrosa y magistral, a las características y propiedades más descollantes y significativas de cada uno de los diversos reinos y dimensiones de lo existente, los cuales pueden ser solamente encontrados en forma separada y aislada —aunque estrechamente vinculadas—, en el extenso y maravilloso Universo en el cual vivimos. Sin embargo, conviene no confundir los reinos o dimensiones de lo existente, o sus características y propiedades, con sus correlatos en el ser humano. Son, de hecho, dos mundos distintos. Si consideramos propiamente al ser humano, sabemos que existe algo en él que es propio y característico del mundo de la materia; pero el ser humano considerado integralmente no es solamente eso, ni se logra definirlo y limitarlo si se lo identifica solamente con ello. Sabemos también que el ser humano incorpora en sí algo del mundo animal, incluyendo y trascendiendo a la vez al mundo material; pero tampoco él es solamente eso, ni ese aspecto logra tampoco definirlo y abarcarlo es su complejidad.

La dimensión mental dice también presente en él, pero la mencionada dimensión tampoco logra definirlo completamente ni termina por agotar la definición de lo que él en esencia es. Finalmente, el extremo dimensional más perfecto y evolucionado del Universo finito también se manifiesta en el ser humano. La dimensión espiritual se muestra en él de un modo contundente y, si bien la misma es una de las características esenciales de lo que significa ser humano, tampoco esto logra definirlo acabadamente, pues el ser humano no es solamente un espíritu, como muchos supuestos maestros de la nueva era nos quieren hacer creer sino, más bien al contrario, el ser humano es un ser multidimensional donde las principales características de todas las mencionadas dimensiones dicen presente, pero no logrando ninguna de ellas agotarlo y definirlo en sí mismo. Es necesario aclarar que entre cada una de las características mencionadas de las distintas dimensiones de lo existente existe una marcada jerarquía que nos provee un ordenamiento para ellas.

Algunos pensadores han propuesto que el ser humano es como un micro cosmos, es decir, un cosmos en miniatura, tratando de ilustrar el hecho de que en él conviven, de una manera sutil y genial, aspectos significativos de todas aquellas dimensiones anteriormente mencionadas del Universo. Y creemos que la metáfora es completamente válida para ilustrar lo que nos ocupa.

Por Hugo Landolfi

Sep 22

Paso uno: Aceptación de las circunstancias presentes y de la realidad.
Pararnos en nuestra propia verdad no implica un acto de juzgar a los demás, ni de asumir ninguna culpa, ni es algo por lo cual avergonzarse, sino que se trata de crear una vida auténtica en oposición a la vida superficial basada en las ilusiones y las decepciones de uno mismo. A veces debes admitir que tiendes a enfadarte cuando no consigues lo que quieres, o que siempre haces lo opuesto a lo que tu madre te dice que hagas, o que cuando llega la hora de un exáme no estudias todo lo que podrías. Aceptar la realidad de lo que somos es el primer paso para poder cambiar y mejorar eso que somos. Sin aceptación no hay cambio.

Paso dos: Aceptar la responsabilidad de tus acciones y tus palabras.
No fui yo, yo no lo hice. Estas frases tal vez puedan funcionar para un niño de cinco años pero no para un hombre de cuarenta. Si realmente fuiste tú quien hizo aquello, aprende de tu error, crece y sigue adelante. Si te ves constantemente en esta postura, nuestro libro “De víctima a protagonista” puede ayudarte a salir de allí.

Paso tres: Compromiso para entender y comprender las profundidades.
Anímate a hacerte las grandes preguntas existenciales como ¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuáles son mis sueños, mis esperanzas, mis miedos? ¿Qué es lo que me detiene a estar donde deseo estar? Nuestro libro “Construye to obra y rómpete” puede ayudarte a reflexionar sobre estos temas.

Paso cuatro: Deja ir la culpa, la vergüenza, el orgullo y el ego.
El orgullo es el ancla que te mantiene fijado en el egocentrismo, lo cual puede hacerte creer que eres el centro del Universo y actuar en consecuencia. La culpa es la rama que cargas para golpearte a ti mismo cada vez que te equivocas. La vergüenza es lo que puedes sentir cuando descubres que, después de todo, eres humano.

Paso cinco: Construye firmes cimientos.
Cualquier cosa que construyas sobre cimientos débiles no durará demasiado. Elige cuatro piedras angulares para tu base que estén centradas en valores humano, como el amor, la integridad u honestidad, la compasión y tal vez la paciencia. Haz una reconstrucción total de tu sistema de creencias, una renovación espiritual descartando todo lo que no sirva a estos fines.

Paso seis: Busca las herramientas específicas que necesitas.
“Recuerda saltamontes, lo que un carpintero construye con su martillo una maestra lo construye con sus palabras”. No es una buena idea pedir prestado a tus vecinos sus herramientas, ya es hora de invertir en unas nuevas y que sean propias para dar tus propios frutos. Intenta algo diferente y si no funciona prueba con algo más, eventualmente encontrarás la herramienta que haga lo que estés buscando. No dejes de buscar tus propias y específiacas herramientas, pues sino te ocurrirá lo que dice la famosa frase: “Cuando la única herramienta que poseemos es un martillo, todo se parecerá a un clavo”.

Paso siete: La salud emocional y física cultivan la mente corporal.
El único camino hacia ellas es simplemente caminar hacia ellas, buscarlas sin detenernos y hacernos tiempo para dedicarle. Puedes enterrar tu cabeza en la arena todo lo que quieras, pero ello no impedirá que alguien pase por allí y te dé un cabezaso. Pero no hay necesidad de temer este nuevo camino puesto que ya tienes las herramientas necesarias para curarte. Aprende a ser tu propio curador; si no puedes, busca ayuda.

Paso ocho: La paz interior y silencio cultivan el espíritu.

La paz interior y el silencio espiritual llegan cuando aceptas quién eres en realidad, cuando sabes dónde estás y qué cosas te quedan por hacer. Es ese momento en el que deseas estar justo donde estás, cuando eres feliz.

Paso nueve: Despierta a tu conciencia.
Si prestas atención, te darás cuenta que estás despierto y mirando todo lo que la vida tiene para ofrecerte, incluyendo sus ilimitadas posibilidades, la dicha y sus bendiciones. ¡No más caminar dormido por tu camino de vida!

Paso diez: Camina por la vida con gracia, dignidad y gratitud.
Este es casi un imperativo y una obligación para el viaje de la vida.

Nos gustaría que compartas con nosotros cuáles han sido las herramientas que en tu vida te han ayudado a construir la vida que deseas. Escríbelo a continuación.