Sep 18

Hoy en día es comun oir hablar hablar de espiritualidad constantemente, ya sea en los diarios, las revistas y en otros medios de comunicación. Pareciera ser que se está convirtiendo en un movimiento muy poderoso, o en una moda. Pero he dejar en claro que cuando digo espiritualidad no estoy hablando necesariamente de religión, sino de algo completamente distinto. Al decir espiritualidad, hago referencia a una conexión con lo divino, y no con las instituciones divinas, lo cual es el caso de la religión; esta conexión es lo que muchos místicos llaman “unión con Dios”. Aunque no es del todo frecuente, es posible que esta conexión se realice a través de un camino religioso.

La paloma de la espiritualidad

Cierta vez, un pastor en una especie de organización de miembros de distintas religiones dijo que el ser pastor espiritual no convierte a esa persona necesariamente en un pastor exitoso. Dicha declaración dice algo profundo en sí misma, creo. La espiritualidad no es algo bueno si solo trata de mantener edificios o sistemas, los cuales son básicamente las pequeñas unidades de poder que todos necesitan con el fin de ser capaces de funcionar en la sociedad actual. Las personas espirituales recurren a otra fuerza de poder que es compartida por todos y todo.

Uno puede tener una gran carrera trabajando dentro de una institución religiosa, intentando adentrarse en el mundo de la espiritualidad. El propio espíritu puede secarse allí, y esto puede conducir a la desesperación, a la corrupción del alma, e incluso puede desencadenar enfermedades físicas y psicosomáticas que lleven a la muerte del individuo. Pero aún peor que ello, puede llevar a un cambio radical de pensamiento y a un endurecimiento del corazón que llevará a una posterior muerte espiritual.
Por eso reiteraremos que es importante entender la diferencia entre religión y espiritualidad.

Ken Wilber, el llamado filósofo de la conciencia, dice que en espiritualidad hay dos tipos de prácticas: traslativas y transformativas. Las primeras, las traslativas que según él corresponden a la religión, nos mantienen anclados en el mismo nivel en que nos encontramos, sin permitirnos progresar en la espiritualidad. Las segundas, las traslativas o de la espiritualidad genuina, son las que realmente nos hacen avanzar en el camino de la espiritualidad.

Abr 02

Los argumentos metafísicos no van a ninguna parte, no son diferentes a los políticos o religiosos. Sin embargo, lo que hace la diferencia es la forma en que nos tratamos. Yo podría ser budista y tú podrías ser cristiano y, aunque nos tratáramos con respeto, ¿se podría lograr un entendimiento?

Cuando un monje un día le hizo a Buda algunas preguntas metafísicas como las siguientes: “¿Es el universo eterno o no eterno, es mi alma eterna o no eterna, donde estaba yo antes de nacer?”, etc, el Buda mantuvo el “Silencio Noble”. Él siempre sostuvo que ese tipo de preguntas no ayudan al proceso del monje. Sólo cuando el monje deje de lado las preguntas metafísicas y tenga calmada su mente, y luego de observar su propia codicia, odio y desilusión, va a comenzar a hacer progresos.

Cuando el monje insistió en que le responda sus preguntas metafísicas para su satisfacción y luego estar de acuerdo en seguir al Buda, el Buda comparó al monje con un hombre que fue herido con una flecha envenenada e insistió en tener algunas respuestas sobre la flecha antes de sacarla. Quería saber qué clase de plumas se habían utilizado, de que tipo de árbol era el eje, quien disparó la flecha, con qué estaba hecha la punta, etc, etc, y por supuesto antes de que las preguntas fueran respondidas el hombre habría muerto.

Del mismo modo, antes de que el monje pudiera tener respuestas a sus preguntas metafísicas, espirituales, sus tiempos de vida habrían terminado y estaría destinado a renacer, despertando su verdadero yo, ya que no hay fin a las preguntas metafísicas, excepto la iluminación y el despertar espiritual. Después de la iluminación ya no hay nadie para hacerle preguntas. Cuando se trata de temas teóricos relacionados con la Metafísica, Política y Religión, es importante que podamos estar de acuerdo o en desacuerdo con este tipo de cosas que no pueden ser probadas. Ese es el secreto de la paz; sabiendo que tenemos diferencias, pero aceptando esas diferencias e incluso tal vez encontrando algún terreno en común.

La “Biblia” budista consta de volúmenes de textos que ocupan alrededor de un metro de una estantería. Una pequeña parte de estos escritos es el Dhammapada, posiblemente el más leído de los textos budistas. Este pequeño libro, en los términos más simples y claros, resume muchas de las enseñanzas de Buda.

Las primeras oraciones en la Biblia budista y las primeras oraciones en el Dhammapada recorren un largo camino explicando las diferencias entre el budismo y el cristianismo, diferencias que parecen irreconciliables en relación con los aspectos metafísicos y religiosos, pero en realidad no lo son cuando uno considera el objetivo general de ambas religiones; el amor y la compasión entre los seres humanos.

La Biblia dice que Dios es todopoderoso, y debemos adorarlo, mientras que el Dhammapada dice que uno debe confiar en su propia mente y ser proactivo en la alteración de su conciencia. Ambos caminos tienen sus puntos positivos y negativos, pero lo importante es que los dos tienen el mismo objetivo: el desarrollo espiritual de la humanidad. Sólo utilizan técnicas diferentes.