Oct 26

Una de las acepciones que podemos utilizar para comprender aquello a lo que la palabra conciencia se refiere, implica asociarla con nuestro modelo interpretativo de la realidad. Así, nuestra conciencia, entendiendo por esto a todo el mundo del que somos concientes, y cómo es él mismo, es nuestro estado de conciencia actual.

Si también dijimos que nuestra capacidad de ser felices se encuentra relacionada con dicho modelo, podemos decir que el camino a la felicidad es un camino de expansión de la conciencia. Esta expresión, “expansión de la conciencia”, se refiere a un camino mediante el cual el modelo interpretativo de una persona se va ajustando cada vez más a la realidad. A lo que el mundo en verdad es y no a lo que creemos en nuestro modelo que es. Podemos asociar, entonces, la felicidad a nuestra capacidad para ser realistas, en el sentido de que nuestro modelo interpretativo, del cual nunca vamos a poder deshacernos, sea lo más fielmente parecido a la realidad. A modo de ejemplo podemos plantear una comparación: si el modelo interpretativo que poseemos de la realidad fuera como una fotografía de la misma, podemos decir que el mismo se ajustará tanto más a la realidad cuanto más realista sea la fotografía. El problema es que vivimos en mundos interpretativos notablemente distorcionados, los cuales si los comparamos con la realidad, no se parecen casi en nada. Por eso sufrimos y somos infelices, porque creemos que nuestro mundo distorisionado es el mundo real. Creemos que nuestro mapa es el territorio, pero hemos de recordar que el mapa siempre será un mapa, y que el territorio será siempre algo mucho más grandioso y extraordinario de lo que cualquier mapa pueda representar.

Ser felices se encuentra, entonces, al alcance de la mano. No es fácil, por supuesto, pero es posible. Debemos expandir para ello nuestra conciencia actualizando nuestro modelo intepretativo para que, cada vez más y paulatinamente, se parezca a la realidad.

Conciencia de la víctima y el protagonista

El modelo de víctima a protagonista, plantea y propone abandonar una de las mayores distorsiones interpretativas de las personas. El mismo se encuentra en la base de muchos problemas y sufrimientos de las personas, además que incluye el problema de la responsabilidad humana. Realizar el pasaje de víctimas a protagonistas, lo cual vamos a intentar ayudarlo a realizar, es simplemente un primer y pequeño paso en el camino de la expansión de la conciencia y, por ende, un gran paso en el camino de la felicidad.

Tomado del libro “De víctima a protagonista” de Hugo Landolfi

Oct 19

Una parte de nosotros busca constantemente la seguridad y la comodidad, y aborrece el cambio o los desafíos: el desarrollo personal. Mientras que otra parte quiere intentar cosas nuevas y tomar riesgos, una parte de nosotros está cansada de las otras partes. Otra parte teme por nosotros. Así, ase puede decir que dentro nuestro tenemos una comunidad de matones, de amorosos amigos y de genios creativos. A veces sentimos que se ha desatado una batalla entre ellos y nos preguntamos qué parte ganará.

La personalidad humana es un colectivo de caracteres, y no incluye una única característica. Nosotros tomamos diferentes decisiones y realizamos actos diferentes dependiendo de quién está sentado en el asiendo del conductor ese día. ¿Entonces qué parte de nosotros toma nuestras decisiones? ¿Qué parte de nosotros sabe qué es lo mejor para nosotros? ¿En qué parte debemos confiar? ¿Cómo solucionamos todo esto?

Conciencia y vida

Bueno, en verdad no es una cuestión de solucionar nada. Como Einstein explicó maravillosamente: No podemos resolver un problema desde el mismo nivel de conciencia que creó el problema en primer lugar. El crecimiento o la madurez viene naturalmente, no se lo entiende ni se lo llama. Es la autenticidad.

Realmente no importa a qué decisiones nos enfrentemos, cuáles sean nuestras metas y sueños. Y no importa si las decisiones que debemos tomar parecen ser grandes o pequeñas como estas: ¿debo mudarme de esta casa a esta otra? ¿debo casarme con el joven de La Plata o con el de Córdoba? ¿debo usar los zapatos azules o rojos? Cualquiera de estas preguntas puede volvernos locos. Si tienes una personalidad fuerte ya sabes esto. Quieres vivir tu verdadera forma de ser. Quieres ser tu yo más auténtico y tomar las mejores decisiones posibles. Todas las decisiones pueden parecerte enormes para ti. Entonces ¿Qué tenemos que hacer?

Bueno, como Einstein sugiere, necesitamos movernos en diferentes niveles de conciencia. El antiguo ser humano no entiendía esto. Tiene opiniones y está pegado a ellas. Tiene sentimientos y se deja llevar por ellos. Y si sus propios pensamientos y sentimientos no le proveen respuestas con las que se sienta cómodo, tiene otras personas con las que puede consultar hasta encontrar alguien que le ofrezca un consejo que desee tomar. Cuando se trata de tomar decisiones significativas y conmovedoras, nos resulta sumamente agotador y menos que satisfactorio, pero aún así lo hacemos.

Al dejar de enfocarnos en nuestro mundo físico, incluso por unos pocos minutos cada mañana y cada noche, se nos abre un campo nuevo de nuestra conciencia. Cuando deliberadamente cultivamos una relación personal con nuestro Yo más elevado, con nuestra espiritualidad, este campo de conciencia se vuelve más accesible. Con práctica podemos aprender el lenguaje de este Yo, antes oculto a nuestra visión. Y cuando lo hacemos, recibimos una guía que no encontraremos en ningún otro lado.

Este es el proceso evolutivo que está ocurriendo hoy en día en muchas de las personas del mundo entero. Todos estamos, cada uno a su propio modo, moviéndonos desde nuestra ordinaria perspectiva humana a una nueva extraordinaria. El nuevo Ser Humano está dando un paso adelante como una persona completa—alineada y conectada con su gran Naturaleza Espiritual.

Las elecciones hechas desde este nivel de conciencia se sienten en todo el cuerpo. Resuenan en el corazón y aparecen como soluciones creativas a problemas ordinarios. Se sienten como un conocimiento interno bien sólido. Sí, toma mucha práctica aprender el lenguaje que nuestro Yo espiritual utiliza para darnos a conocer este conocimiento. Y requiere incluso más práctica confiar en los mensajes que estamos recibiendo y actuar en base a ellos. Convertirse en una persona completa es un proceso sumamente excitante y liberador y es el primer paso para construir la vida que queremos.

Oct 13

El ser humano es un ser de tal magnitud que reúne en sí mismo, de una manera asombrosa y magistral, a las características y propiedades más descollantes y significativas de cada uno de los diversos reinos y dimensiones de lo existente, los cuales pueden ser solamente encontrados en forma separada y aislada —aunque estrechamente vinculadas—, en el extenso y maravilloso Universo en el cual vivimos. Sin embargo, conviene no confundir los reinos o dimensiones de lo existente, o sus características y propiedades, con sus correlatos en el ser humano. Son, de hecho, dos mundos distintos. Si consideramos propiamente al ser humano, sabemos que existe algo en él que es propio y característico del mundo de la materia; pero el ser humano considerado integralmente no es solamente eso, ni se logra definirlo y limitarlo si se lo identifica solamente con ello. Sabemos también que el ser humano incorpora en sí algo del mundo animal, incluyendo y trascendiendo a la vez al mundo material; pero tampoco él es solamente eso, ni ese aspecto logra tampoco definirlo y abarcarlo es su complejidad.

La dimensión mental dice también presente en él, pero la mencionada dimensión tampoco logra definirlo completamente ni termina por agotar la definición de lo que él en esencia es. Finalmente, el extremo dimensional más perfecto y evolucionado del Universo finito también se manifiesta en el ser humano. La dimensión espiritual se muestra en él de un modo contundente y, si bien la misma es una de las características esenciales de lo que significa ser humano, tampoco esto logra definirlo acabadamente, pues el ser humano no es solamente un espíritu, como muchos supuestos maestros de la nueva era nos quieren hacer creer sino, más bien al contrario, el ser humano es un ser multidimensional donde las principales características de todas las mencionadas dimensiones dicen presente, pero no logrando ninguna de ellas agotarlo y definirlo en sí mismo. Es necesario aclarar que entre cada una de las características mencionadas de las distintas dimensiones de lo existente existe una marcada jerarquía que nos provee un ordenamiento para ellas.

Algunos pensadores han propuesto que el ser humano es como un micro cosmos, es decir, un cosmos en miniatura, tratando de ilustrar el hecho de que en él conviven, de una manera sutil y genial, aspectos significativos de todas aquellas dimensiones anteriormente mencionadas del Universo. Y creemos que la metáfora es completamente válida para ilustrar lo que nos ocupa.

Por Hugo Landolfi

Ago 27

Conjunto de reflexiones que nos ayudarán a tener en claro ciertas condiciones para la felicidad.