Dic 07

Al conversar sobre un conflicto cualquiera, durante la mayor parte del tiempo se está trabajando sobre uno mismo. No importa cuán bien inicie la conversación interpersonal, necesitarás hacerte cargo de tí mismo, de tus propósitos y tu energía emocional. Respira y concéntrate para darte cuenta cuándo te estás yendo del tema. Ahí es donde recae tu poder. El elegir estar calmado y centrado ayudará a que tu interlocutor esté más tranquilo también.

A continuación te presentaremos una serie de pasos para que cualquier conversación o discusión que tengas resulte exitosa.

PASO 1: Investigación.
Cultiva una actitud de descubrimiento y curiosidad, de expansión conciente. Pretende no saber nada (es que, en verdad no sabes) e intenta aprender e intuir lo más posible acerca de tu interlocutor y su punto de vista (su interpretación de la realidad). Imagina que estás conociendo a un visitante de otro planeta, y descubre cómo se ven las cosas desde ese planteo, cómo ciertas acciones afectan al otro planeta y cuáles son los valores y prioridades allí. Si tu interlocutor realmente fuera de otro planeta, estarías mirando su lenguaje corporal e interpretándolo. Así que haz lo mismo en esta situación. Y descubre ¿qué quiere realmente? y ¿qué cosas no está diciendo?

Comunicar y conversar

Deja hablar a tu interlocutor hasta que termine para conocerlo. No lo interrumpas excepto para reconocer. Y recuerda que cualquier cosa que oigas no debes tomarlo personalmente. Él no está hablando realmente de ti. Intenta aprender tanto como puedas de esta fase de la conversación, ya vendrá tu turno así que no apresures las cosas.

PASO 2: Reconocimiento.
Reconocer significa demostrar que has escuchado y comprendido, es un claro signo de actitud de liderazgo. Intenta entender a la otra persona tan bien que puedas argumentar como él o ella. Luego hazlo. Explícale nuevamente lo que tú crees que es lo que él o ella está buscando. Supón sus esperanzas y honra su posición. Él no cambiará a menos que veas dónde él está parado. Luego, puede ser que lo haga, pero no hay garantía de ello. A veces somos nuestro peor enemigo.

Reconoce todo lo que puedas y dá el ejemplo. Por ejemplo, si en una pelea con un amigo yo digo: “Me he dado cuenta de que estoy a la defensiva, y creo que es porque tu voz ha subido de tono y suenas enojado. Simplemente quiero resolver esta situación, no estoy tratando de hacerte cambiar de opinión sino ayudándote a motivarte”. El reconocimiento me ayudaría a mí y a él a re-enfocarnos en el tema en cuestión. Este paso puede ser difícil si lo asociamos con el “estar de acuerdo”. Debes recordar mantenerlos separados. Si yo digo “esto parece ser algo muy importante para ti”, no significa que estoy de acuerdo con tu decisión.

PASO 3: Apoyo.
Cuando sientas que tu interlocutor ha dicho todo lo que tenía para decir, es tu turno. ¿Qué puedes ver desde tu perspectiva que él haya pasado por alto? Intenta clarificar tu posición sin minimizar la suya. Por ejemplo: “De lo que me haz dicho puedo ver cómo llegaste a la conclusión de que no juego en equipo. Pero yo creo que sí lo soy. Cuando menciono los problemas que descubro en tus proyectos, estoy pensando en su éxito a largo plazo, lo que no significa que desmerezco tu trabajo. Ni que soy crítico, aunque tal vez suene como tal”.

PASO 4: Resolver el problema.
Una vez que ambos se han expresado y han planteado sus puntos de vista, es el momento de comenzar a construir la solución, juntos. Una lluvia de ideas puede resultar para este fin. Pregúntale a tu interlocutor, ahora tu compañero, qué piensa que podría funcionar. De todo lo que diga busca algo con lo que estés de acuerdo y partan desde ese punto. Si la conversación se vuelve contenciosa vuelve a preguntar. Preguntar por el punto de vista del otro usualmente crea seguridad y lo anima a comprometerse. Si haz tenido éxito con los pasos anteriores entonces será fácil construir una solución sostenible.

Práctica, práctica y práctica
El arte de la conversación es como cualquier arte—con práctica continua adquirirás habilidad y facilidad. Aquí te dejo unas pequeñas sugerencias adicionales.

• Un resultado exitoso dependerá de dos cosas: cómo estás tú y qué dices. Tu posición frente a la situación —si te muestras curioso, comprometido, tranquilo, dispuesto a encontrar una solución— influenciará enormemente todo lo que digas.
• Reconoce la energía emocional —tuya y la de tu interlocutor— y dirígela hacia un propósito útil.
• Conoce y regresa a tu propósito en los momentos difíciles.
• No te tomes los ataques verbales personalmente. Ayuda a tu compañero a enfocarse en lo que realmente están tratando de resolver.
• No pretendas que tu interlocutor pueda ver las cosas desde tu punto de vista.
• Practica con un amigo antes de sostener “la verdadera conversación”.
• Practica la conversación mentalmente. Intenta percibir varias posibilidades y visualízate manejándote en ella con facilidad. Imagínate alcanzando los resultados de deseabas.

Dic 04

1. Sea claro en el resultado final deseado.
Esto podría sonar obvio, pero es sorprendentemente fácil saltearse este paso. Sea lo más claro posible sobre lo que quiere lograr a través del trabajo, lo visión y la misión. Asegúrese de que sabe exactamente cómo será el éxito y como llegará allí. Siendo “más” en algo no es un objetivo claro- sin importar de lo que quiera ser más (más saludable, más paciente, más relajado, más productivo, etc). Establezca y elija un objetivo concreto y sabrá cuando haya llegado allí.

2. Cree un calendario y establezca hitos en el camino.
Establezca una fecha para lograr sus resultados, esto es clave en el liderazgo. Anote en el calendario los “hitos” para usted mismo. En otras palabras, identifique las fechas en que planea lograr pasos específicos hacia su objetivo. Esto lo ayudará a mantenerse en camino y reconocer la necesidad de hacer algunos ajustes (si está teniendo dificultades en lograr sus hitos que ha identificado) a medida que avanza.

Habitos y eficiencia


3. Utilice plazos para permanecer en camino.

Elimine la mayor cantidad de vaguedad e incertidumbre que pueda. Si tiene un paso difícil para hacer o se está complicando, establezca para usted mismo un plazo. Podría decidir escribir 3 páginas de su novela antes de las 3 de la tarde, ir al gimnasio 3 veces a la semana, o tener su tarjeta de crédito organizada para una fecha específica. Los plazos pueden ser útiles cuando está luchando para tomar una decisión y se siente atascado. Establezca plazos y comprométase a avanzar tomando una decisión antes de que llegue la fecha límite.

4. Maneje su obseción por el perfeccionamiento.

Para construir la vida que anhelamos, nada nos dejara fuera de carrera tan rápido o nos descarrilará totalmente como nuestro perfeccionamiento interior. La perfección, en el trabajo o en cualquier ámbito, es algo que raramente logramos y a veces no es necesaria. La creencia de que tenemos que tener algo perfecto antes de considerar dar el siguiente paso es una gran forma de llegar a ningún lado. Trabaje en desarrollar una conciencia en donde su deseo por excelencia es trabajar para usted y cuando haya superado cualquier definición de utilidad. Hay un concepto llamado el Principio de Pareto que debería considerar. El principio de Pareto establece que el 20% de nuestros esfuerzos producen un 80% de nuestros resultados. El 80% adicional de nuestros esfuerzos sólo va a resultar en el 20% adicional de los resultados. De acuerdo con este principio, el primer objetivo de nuestro esfuerzo es el uso más productivo de nuestro tiempo. Pasar tiempo en la parte final del trabajo para hacer a algo “perfecto” es, a veces, tiempo intenso y no productivo.

5. Cree un ambiente para el éxito.
Rodéese con lo que necesita para mantenerse en camino, crea en usted mismo, y permanezca centrado en su objetivo. Si está tratando de perder peso, no llene su cocina de comida chatarra. Si está iniciando un nuevo negocio, despeje el espacio de oficina que necesita y reúnase con gente que lo aliente y crea en lo que está haciendo. Si está recortando y ahorrando gastos, no gaste su tiempo libre en el shopping. En su lugar, asegúrese de tener recordatorios frecuentes de por qué su trabajo duro va a pagar por usted.

6. Consiga apoyo.
Quizás la parte más importante de su entorno es la gente que está en él. Cree un sistema de apoyo. Encuentre personas que sepan sobre su objetivo y crean en usted. Lo ideal sería que incluya a gente que trabaje hacia el mismo objetivo o hacia uno similar. Esto no crea competencia sino apoyo. Le va a gustar tener alguien en su esquina que recuerde por qué su objetivo es importante en esos días oscuros en los que no puede. Va a querer un equipo de apoyo que crea en su habilidad de triunfar y que le recuerde esto cuando más lo necesite.

7. Sea responsable.
No sé por qué, pero muchos de nosotros trabajamos mejor cuando tenemos que rendirle cuentas a alguien. Decirle a alguien más que estamos comprometidos a hacer algo, y saber que él lo comprobará y nos preguntará como lo hicimos, es un motivador poderoso.

8. Sea flexible.
La vida pasa y las cosas no siempre van de la forma en que estaban previstas. A veces se aprende que algo no funciona y va a tener que probar con un plan diferente. Si algo no funciona, no lo vea como una falla, véalo como un dato. Utilice lo que aprendió para reajustarlo y cambiar su curso si es necesario. Esto es clave en el líder.

9. Encuentre un mentor.

No hay necesidad de volver a inventar la rueda. Es probable que, sin importar lo que esté intentando hacer, alguien ya haya tenido éxito con algo similar o sabe algo que usted no. Incluso aún los Atletas Olímpicos -los mejores del mundo en lo que hacen- tienen entrenadores. Encontrar a alguien que tenga la experiencia para ayudarlo a despegar puede ayudarlo a lograr lo que quiere con mayor rapidez y facilidad.

10. Celébre.
Las personas con grandes logros tienden a tentarse de saltear este paso. Es fácil acostumbrarse a tener la nariz en el próximo proyecto antes de terminar el primero. NO se saltee celebrar los hitos y metas que alcanzó. La pausa que toma para felicitarse a usted mismo le dará energías, lo motivará y hará crecer su confianza para sus proyectos futuros. Además, al pararse en la cima de la montaña y ver hasta qué punto ha llegado, es una experiencia increíble.

Sep 26

“El trabajo es lo que haces
para que algún día no tengas
que hacerlo nunca más.”

Alfred Polgar

Dic 13

El manejo del tiempo en el trabajo es una habilidad esencial a dominar si quieres volverte más eficiente y experimentar menos estrés en el lugar de trabajo. Ser capaz de aplicar una buena administración temporaria te ayudará a llevar a cabo con mayor eficacia tus tareas del día logrando alcanzar metas mas eficientemente.Organizar tu itinerario del día también te ayudará a tener un mayor control en el uso de tu tiempo y energía al realizar las diferentes tareas. Gracias a ello podrás reducir el estrés acarreado por las largas reuniones y la pila de diferentes obligaciones que aún necesitas concluir.

El tiempo en el trabajo

En los lugares de trabajo de hoy en día el tiempo parece estar escaseando, aunque la relación entre el dinero y la felicidad (y el tiempo) es algo que a todos nos preocupa. Y en un trabajo bastante arduo, un empleado enfrentado a un número creciente de tareas requeridas para un mismo día puede acabar bastante estresado. Sin embargo, ninguna tarea resulta insuperable si tan sólo sabes como manejar mejor tu tiempo.
Administrar el tiempo no necesariamente debe ser una tarea difícil y debe tener mucho de creatividad. Lo que tal vez lo sea y que resulta ser algo indispensable es la práctica diaria constante de dicha administración. Lograr que esto se transforme en un hábito hará maravillas con su vida.

Te darás cuenta fácilmente de cuánto trabajo puede ser llevado a cabo con un buen manejo del tiempo, y créeme, quedarás realmente sorprendido con la respuesta. Al aplicar este método incluso puede que te quede un poco de tiempo libre para relajarte y distenderte de toda preocupación.

Uno de los tips más importantes a tener en cuenta para una buena administración del tiempo es aprender cómo organizarse. Una buena organización te ayuda a no distraerte o perderte entre una tarea y la otra, lo cual resulta ser, a la larga, un gran ahorro de tiempo. Finalmente una buena organización requiere que sepas como priorizar, al hacerlo podrás ahorrar mayor energía, la cual podrás redistribuirla equitativamente o no, según la tarea lo requiera. Una muy buena forma de organizarte es hacer listas. Poner por escrito en una lista todas tus tareas te ayudará enormemente. Puedes añadir también a dicha lista el tiempo que te requiere llevarla a cabo, y tal vez así logres ver a cual le tendrías que dar mayor prioridad. El hecho de escribir dicha lista es muy importante pues la memoria no es algo en lo que se deba confiar demasiado, sobre todo cuando las tareas abundan al igual que el estrés y sus causas. Imagínate qué ocurriría si olvidas hacer algo… creo que ya tienes suficiente estrés no?