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Seleccione un nombre asociado a la espiritualidad que le resulte atractivo. Estos nombres se encuentran en todas las grandes tradiciones religiosas, tanto de oriente como de occidente, ya que llena una profunda necesidad espiritual en el corazón humano.

Para los cristianos, el nombre de Jesús es en sí un poderoso nombre que remite a la espiritualidad; los católicos también usan Ave María. Los Judios pueden usar Barukh attah Adonai; los musulmanes repiten el nombre de Alá o Allahu akbar. Probablemente, la frase repetida Budista más antigua es Om mani padme hum. Y en el hinduismo, entre muchas opciones, es Rama, Rama, que fue la frase repetida de Mahatma Gandhi.

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Elege cualquier versión del Santo Nombre que te guste, luego, una vez que hayas elegido un nombre repetido, no la cambies. Si lo haces, te estarás comportando como una persona superficial cavando hoyos en muchos lugares; nunca profundizándote lo suficiente como para encontrar agua.

A diferencia de la atención focalizada, que implica sentarse en silencio y repitiendo un pasaje memorizado, la frase repetida puede repetirse en casi cualquier circunstancia, y es tan breve que vendrá a tu mente incluso bajo las circunstancias más agitadas.

El nombre que has de repetir será más eficaz cuando se repite silenciosamente en la mente. Repite el nombre cada vez que tengas la oportunidad: mientras caminas, esperas, haces tareas mecánicas como lavar los platos, y sobre todo cuando te estás quedando dormido. Cuando estés enojado o asustado, nervioso o apresurado o resentido, repetí el Santo Nombre hasta que disminuya la agitación en tu mente.