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Una alimentación es sana y
saludable si incluye gran
variedad de alimentos, se
prepara siguiendo las normas
básicas de higiene y seguridad
alimentaria, su sabor y
presentación responde a los
principios de la gastronomía de
cada región y se consume en un
ambiente agradable, disfrutando
con la familia o los amigos. De
este modo se sintetizan los
aspectos físicos, psíquicos y
sociales que integran el
concepto
de salud. A pesar de
que las necesidades son muy
distintas entre los jóvenes
según sus circunstancias
personales, existen varias
pautas que sirven de guía para
llevar una alimentación que
contenga cantidades suficientes
de nutrientes para cubrir las
necesidades de todos de forma
equilibrada y no se caiga en
trastornos alimentarios.
Algunos consejos:
Tener en cuenta que “comer bien”
no significa ni comer mucho ni
comer basándose en alimentos
caros.
Todos los alimentos tienen un
lugar en la dieta: variar al
máximo la alimentación,
incluyendo todos los grupos
básicos de alimentos y dentro de
cada uno de ellos, alimentos de
distintos tipos (diferentes
frutas o verduras, etc.)
Conviene mantener los horarios
de comidas de un día para otro y
no saltarse ninguna.
Se recomienda comer despacio,
masticando bien, en ambiente
relajado, tranquilo, evitando
distracciones (TV, radio, etc.)
y ordenadamente: comenzar por el
primer plato, después el segundo
y por último el postre. |
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