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Según nuestra investigación, en
la
alimentación adolescente y
especialmente la de las
embarazadas intervienen varios
factores sociales, la figura
esbelta e idealizada y el máximo
aprovechamiento del tiempo. Todo
esto los lleva a adentrarse en
métodos para adelgazar tales
como: las dietas actuales, que
sin previa visita médica pueden
resultar muy graves para la
salud y también la supresión de
comidas, entre ellos el
desayuno. Por otro lado, el
deseo de un mejor uso del tiempo
los lleva al consumo de comidas
rápidas que son hoy en día las
primeras responsables de
enfermedades como la
hipertensión, y otras afecciones
cardiovasculares.
Como solución frente a estas
problemáticas que pueden o no
afectar a las
mujeres
embarazadas o preñadas, lo ideal es el
consumo de una alimentación
diaria balanceada que aporte las
cantidades justas y necesarias
de nutrientes (vitaminas,
minerales, lípidos, hidratos de
carbono y proteínas). Es
importante mencionar que el buen
ejercicio como mínimo dos o tres
veces por semana colabora no
solo con nuestro organismo sino
que también ayuda a despejar la
mente.
Por un lado, debemos tomar en
cuenta la importancia que otorga
la sociedad a tener un cuerpo
como el que nos muestran la
mayoría de las publicidades. En
su mayoría, los avisos
publicitarios nos venden estas
imágenes como símbolo de buena
salud y belleza. Pero debemos
tomar conciencia de que muchas
veces esos cuerpos, a los que
todos consideran como
“perfectos”, por lo general
presentan alguna deficiencia a
nivel de la salud. Esta
problemática repercute en muchas
jóvenes adolescentes hasta tal
punto que incluso las más flacas
cuestionan su figura.
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