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El almuerzo, fuente principal
de alimentación: en nuestra
cultura moderna el almuerzo se
ha constituido como la
principal ingestión de alimentos del
día y es el momento especial de
reunión
que favorece la relación de las
personas
(familiar o de grupo) y la
enseñanza a través del ejemplo de los
hábitos de alimentación. Por
ello se debe propiciar un clima
calido, sosegado, sin
interferencias (TV, radio o
ruidos molestos). Trataremos de
evitar en lo posible el desorden en los
horarios, la cocción de
alimentos a última hora, las
pausas largas entre
plato y plato,
comer con mucha
rapidez. El almuerzo debe ser
variado, completo y estar de acuerdo a
las necesidades alimentarias de los jóvenes
y adolescentes para evitar trastornos como la
anorexia.
Plato principal: arroz,
legumbres, pastas, ensaladas
verdes o
verduras con papa y batata, en los que
puede agregarse ocasionalmente
para complementar, algo de carne
vacuna o porcina, pescado o huevos, etc.
El valor nutritivo de este
primer plato es el aporte
de energía, principalmente de
los hidratos de carbono
complejos o carbohidratos. Es de
relevancia consumir
las cantidades adecuadas de estos
productos porque
las necesidades
energéticas son las
principales que
deben satisfacerse si se desea que
las proteínas de los alimentos
cumplan en el cuerpo del ser
humano con sus
funciones.
Plato secundario: carnes, derivados
de la carne, pescado o huevos.
Estas fuentes de alimentación deben
consumirse
en cantidades moderadas e
intermedias (la hambruna no debe
satisfacerse
basándose en el consumo proteico). Pueden
complementarse con ensaladas o verduras,
o con legumbres o batatas (no
necesariamente
fritas, también al horno, en
puré, etc.).
El Postre: Lo recomendable es incluir
al menos una
fruta y alternar con productos
derivados de la leche (por ejemplo:
yogur cultivado).
La cena: Se debería
orientar a que
fuese, al igual que el almuerzo,
otro momento de reunión familiar
alrededor de la mesa, en
un ambiente tranquilo y
silencioso y evitando
distracciones. La cena debe ser
más frugal que la comida, y lo
antes posible al dormir para que dé tiempo
de hacer la digestión y tener
sueños reparadores. Deben pasar al menos
2 o 3 horas antes de ir a la
cama.
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