|
Al comenzar a hablar de las
dietas de colesterol bajo
debemos decir que las grasas son
la mayor fuente de energía para
el cuerpo. Sin embargo, esta no
es la única, y mucha cantidad de
grasas en
la dieta puede ser
perjudicial. Esto resulta
especialmente dañino para el
sistema circulatorio ya que
aumenta los niveles de
colesterol en la sangre que
pueden contribuir a que se
produzcan
infartos de miocardio o
derrames cerebrales. Estas
dietas de bajo colesterol se
encuentran diseñadas para
reducir las grasas y el
colesterol a los niveles
recomendados por el Programa
Nacional de Educación sobre
Colesterol (NCEP). Sus objetivos
son:
• Disminuir el total de ácidos
grasos, especialmente las
saturadas.
• Reducir el colesterol.
• Limitar las cantidades de
sodio.
• Incrementar las cantidades de
fibra y carbohidratos complejos.
• Disminuir las calorías si se
necesita alcanzar un peso
corporal saludable.
Las indicaciones para seguir
este procedimiento son:
1. Limitar el azúcar y el
alcohol. Ellos proveen pocos
nutrientes pero muchas calorías.
Por lo tanto, contribuyen a
aumentar el colesterol lo cual
aumenta el peso corporal. El
sobre peso se fundamenta en el
exceso de grasas saturadas.
2. Ciertos hábitos, como el
fumar cigarrillos y tener una
vida sedentaria, pueden
incrementar el riesgo de alguna
enfermedad cardíaca. Los
fumadores deberían dejar los
cigarrillos. El ejercicio
aeróbico regular (como mínimo de
20 a 30 minutos, 3 veces por
semana) puede reducir los
niveles de colesterol y ayuda a
prevenir la acumulación de las
placas de colesterol. También
puede reducir el stress que es
el causante de la alta presión.
3. Debe comerse pescado
frecuentemente, 3 o más veces
por semana. Las investigaciones
indican que ciertos peces de
aguas profundas (caballa,
salmón, arenque, atún) contienen
un aceite llamado
Omega-3 ácido
graso. Este aceite aparentemente
ayuda a reducir el colesterol en
la sangre. Los suplementos de
aceite de pescado, sin embargo,
no son recomendados pues aportan
muchas calorías.
4. Evitar comidas con altos
contenidos de sodio. Algunos
pacientes con colesterol elevado
también tienen presión alta.
Reduciendo el sodio se puede
ayudar a mantener la presión
sanguínea dentro de los límites
normales. No debe usar
sustitutos salinos que no hayan
sido aprobados por el médico.
5. Incrementar carbohidratos
complejos (pasta, granos enteros
y papas) en la dieta. Como las
grasas, ellos son excelentes
fuentes de energía aunque sin
sus efectos perjudiciales. Pero
lea las etiquetas de los
productos comerciales como las
galletas y las tostadas. Estos
productos tienen mala fama para
usar ácidos grasos altamente
saturados como el aceite de coco
o palmera y grasas hidrogenadas.
6. Comer de 20 a 30 gramos de
fibra dietética cada día.
Comidas como las legumbres,
copos de avena, cebada, arroz
integral, manzanas, frutillas y
zanahorias son buenas para comer
porque contienen fibra soluble.
Algunas investigaciones indican
que la fibra soluble ayuda a
reducir los niveles de
colesterol. Ciertos suplementos
pueden reducir el colesterol en
un 15% si son usados
diariamente. La avena de salvado
es otra fibra soluble que tiene
los mismos beneficios.
7. Elija las carnes
cuidadosamente. Gradúe las
carnes (de suma importancia,
selectas o buenas) según su
contenido de grasa. Lea las
etiquetas y evite cualquier
trozo de carne con más de 3
gramos de grasa por onza.
8. El comer afuera puede ser
todo un desafío. Evite los
restaurantes de comida rápida;
sus comidas son usualmente altas
en grasas y sodio. Sin embargo,
muchos restaurantes han
entendido ahora que necesitan
proveer ítems para los clientes
con restrictas dietas para el
control del colesterol. Sus
menús suelen contener palabras
como “corazón saludable” o
tienen productos marcados con el
símbolo TM. Pregunte acerca de
los ingredientes y como son
preparadas las comidas. Elija
las comidas prudentemente y
pregunte por porciones más
pequeñas. |
|