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Subidos a una tendencia de
crecimiento mundial, los hoteles
rurales en Mallorca poseen bien
extendida su temporada de
operatividad pues el turismo
rural no solamente funciona
cuando hace calor, en primavera
y verano, sino además cuando
arrecia el frío, es decir,
durante los meses de otoño e
invierno.
Dado que los intereses de
quienes se alojan en los hoteles
rurales de Palma de Mallorca no
están necesariamente
relacionados con las playas y
con el mar sino con otro tipo de
actividades, es que sus
servicios de alojamiento son
requeridos en forma casi
constante durante los doce meses
del año.
Por supuesto que la mayor
demanda se encuentra en los
meses de junio y julio pero las
actividades que atraen a quienes
se hospedan allí son
virtualmente perennes y no
requieren de sol y calor para
desarrollarse. Algunas de ellas
incluyen el senderismo, las
largas caminatas, la escalada en
piedra y el acceso a lugares
recónditos de la isla en forma
de turismo aventura.

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